En los últimos seis meses, la industria de la construcción en Aguascalientes enfrenta un déficit de mano de obra para ejecutar los diversos proyectos de infraestructura vigentes en el estado, ahora el 20% de los trabajadores requeridos están siendo traídos de otras regiones del país, incrementando los salarios hasta en 300 o 400 pesos por semana, reveló el presidente de la CMIC, Francisco Romero David.

Al manifestarse entusiasmado por el ritmo constructivo que se registrará este 2018, el dirigente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción se declaró totalmente preocupado por lo que sucederá en el 2019, tiempo en que estará entrando el nuevo sexenio federal y sin idea de cuál será el rumbo que se seguirá en materia de infraestructura.

Comentó que en breve se estarán construyendo cinco pasos a desnivel al mismo tiempo en la ciudad de Aguascalientes, lo que ocasionará muchas molestias e inquietudes de carácter vial para la ciudadanía, aunque para el sector de la construcción representará una intensa actividad laboral que moverá 40 ramas de la economía.

En cada uno de los pasos a desnivel se estarán invirtiendo alrededor de 100 millones de pesos, pero se encuentran a la espera de conocer el programa de obra pública de los gobiernos Estatal y Municipal, donde se prevé que el presupuesto sea mucho mayor con respecto al 2017, indicó.

“En este momento existe diversa obra pública y privada en proceso de edificación, lo cual ha generado insuficiencia de mano de obra para atender la demanda. Hace falta el 20% de los trabajadores solicitados y para acceder a ellos se están contratando personas de los estados de Zacatecas, de Encarnación de Díaz, de la ciudad de Guadalajara, Jalisco, e incluso se están trayendo de Oaxaca o Chiapas.

Indicó que los salarios han aumentado, a un maestro oficial se le pagan 2 mil 400 pesos a la semana y a un ayudante entre 1,200 y 1,400 pesos, en igual lapso.

Además, se vive la realidad de que los jóvenes prefieren laborar en la industria maquiladora o de la transformación, ya no quieren cargar los materiales que moviliza la industria de la construcción como cementos, bloques o ladrillos, pues se trata de un trabajo pesado en jornadas de ocho horas diarias, y a veces puede ser de más tiempo de acuerdo a los compromisos contraídos con el cliente.

La edad promedio de los trabajadores de la construcción oscila entre los 40 y 45 años de edad, lo que dio la pauta a comprender que la gente joven ya no quiere laborar en la obra civil de la albañilería.

Finalmente, Francisco Romero David apuntó que las empresas se encuentran obligadas a diseñar mejores estrategias para mantener con trabajo e interesados a sus empleados, para que no se vayan a otras industrias.

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