Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

El secretario general de la ONU, António Guterres, advierte contra la anunciada “muy grave violación de la legislación internacional” … (elpais.com).

Comentario:

México se estrena, por quinta ocasión, como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Sin duda una participación de mucho nombre, pero que no deja de tener sus inconvenientes, al menos para México que presume siempre su doctrina de no participación en la política de otros países.

Vivimos en una época compleja en la que se debe tener una postura ante los conflictos internacionales. No podemos encerrarnos en nuestro país y decir que cada país se rasque con sus propias uñas. Existen países sin uñas. ¿Les vamos a decir lo mismo? ¿Les vamos a prestar uñas? ¿Les vamos a decir: “No me importa lo que te ocurra”?

Tres de las cuatro anteriores ocasiones en que México participó en el Consejo de Seguridad (es una participación de un solo año), transcurrieron sin mayores eventualidades. Más ¿cómo olvidar la tercera ocasión? Aquella del 2002-2003. Apenas había limpiado México su asiento, cuando surgió el asunto de Bush. Recordemos que Bush deseaba invadir Irak y solicitó apoyo a las Naciones Unidas alegando que Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva. México se vio en la disyuntiva de no votar a favor de nuestro aliado Bush, quien habló con Fox solicitando su voto, o en su contra, molestando a nuestro vecino del norte, con potenciales represalias bilaterales. La mayoría de los países parecía decantarse por el voto en contra de Bush dado que las pruebas de posesión de armas de Irak eran endebles. ¿Qué hubiera votado México?

Nunca se sabrá porque Bush, al no encontrar mucho apoyo, decidió, con sus amigos, entre ellos Gran Bretaña y España, adelantarse e invadir Irak por su cuenta. Fox, que creía llevarse de a “cuartos” con Bush, respiró aliviado.

En esta quinta ocasión, México estrena su asiento discutiendo el conflicto Palestino-Israelí. ¿Es fácil la votación? Primero, ¿qué está pasando allá?

Resulta que Benjamín Netanyahu, Primer Ministro de Israel, luego de por fin lograr formar gobierno, desea anexionar zonas del Banco Occidental (West Bank), administradas por los palestinos, pero con asentamientos judíos. La fuerza la tiene Israel, sobre todo ahora con un plan de Donald Trump que respalda la idea, aunque en forma más paulatina. La razón, ¿quién la tiene? Es el conflicto más antiguo del mundo. Muchos países apoyan a Palestina por ser la parte débil. Otros, Estados Unidos, Hungría, Austria, República Checa, entre otros, respaldan a Israel. Los religiosos, dado que la Biblia menciona que Israel es el pueblo elegido por Dios, también lo respaldan.

México se irá con la mayoría que respalda a Palestina y en este caso, Trump no será factor. ¿Quién quiere a Trump? Tomará postura y no jugará a lo fácil: abstención. No buscó el asiento en el Consejo de Seguridad para andar absteniéndose. Y vienen otros conflictos como el de Yemen. Ya lo platicaremos.

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com