Mujeres Aymarás nativas de Bolivia, desde hace 25 años, eran escaladoras de apoyo, donde acompañaban a grupos de escaladores. Su labor consistía en cargar con pertenencias de la expedición, los alimentos para prepararlos más tarde, así como los utensilios de cocina para aguardar el regreso de los alpinistas al campamento y prepararles nuevamente alimentos y bebidas, sobre todo para tratar el mal de altura y el cansancio. Los alimentos que se preparan en los campamentos deben ser especiales por la altura y las condiciones del lugar, así los alpinistas, turistas o profesionales, volvían de escalar Huayna Potosí o Illimani (ubicadas también en Bolivia) y las encontraban en el campamento para tener un rico almuerzo. Su labor preparando platos que posteriormente se hicieron famosos por su buena sazón es el doble de valioso por las condiciones extremas climáticas en las que los preparan y el camino para el campamento.

Testimonios de las Cholitas relatan que, como siempre se quedaban a mitad de la montaña en los campamentos en función de sus labores, querían saber lo que se sentía subir a la cima, pues tenían experiencia escalando. Así que, en 2015, Lidia Huayllas Estrada y otras 10 escaladoras, junto con un guía, se propusieron subir a la cima de Aconcagua, pero tuvieron impedimentos para hacerlo, pues eran cholitas; éste es un término utilizado para referirse a mujeres nativas bolivianas a quienes culturalmente se les ha impuesto determinados roles en la sociedad de lavanderas o cocineras, el ejemplo de esto son las Cholitas, quienes acompañaban a sus maridos, quienes lideraban la excursión. Estas mujeres se propusieron comenzar a escalar, pero esta vez para llegar a la cima y decidieron hacerlo usando su ropa tradicional. En un principio tuvieron dificultades por parte de valores culturales y tradicionales, pero finalmente sucedió.

Después de esto, las Cholitas atrajeron fama y es de reconocerse que decidieran escalar en sus trajes típicos bolivianos a pesar de que grandes marcas quisieran patrocinarlas. Tradicionalmente, en América Latina el reconocimiento a los grupos indígenas tardó en ocurrir y creo que el ejemplo de las Cholitas es uno para exteriorizar el orgullo de pertenecer a uno.

El grupo ha seguido creciendo y hoy en día se conforma por 16 escaladoras. Han escalado las principales montañas de Bolivia: Prapami, Sajama, Parinacota, Illimani. Más tarde, dos de ellas conquistaron Aconcagua, la montaña más alta de Latinoamérica en Chile, convirtiéndose en iconos del alpinismo boliviano.

“Hace 10 años era casi imposible que una chola fuera abogada, periodista, o que presentara un programa en la televisión nacional. Pero las cosas están cambiando”, afirma la activista cholita María Isabel Córdova.