Mayolo López
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- “¡No lo toque! ¡No lo toque!” gritaban desde sus escaños, iracundas, las senadoras de Morena que veían cómo la panista Lilly Téllez se acercaba al subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell.
La ex morenista entregaba al funcionario un “cetro” con el cual “dar palos de ciego” en la pandemia.
“Un cetro para el pequeño virrey del país de las camas vacías y de los muertos en casa”, dijo.
Instalado en una cómoda posición, López-Gatell perdió en ese momento la compostura. De la indiferencia con que se condujo ante severos cuestionamientos a su gestión de la crisis sanitaria, cambió su semblante y endureció el rostro.
El funcionario había capoteado los cuestionamientos con franco escarnio: aplaudía los señalamientos de las panistas, abría los ojos para denotar sorpresa y se llevaba la mano al corazón para externar camaradería.
Pero más de 821 mil contagios y más de 83 mil muertes por coronavirus, reventaron (por segunda vez consecutiva) su comparecencia ante comisiones del Senado de la República.
Incluso, antes de que irrumpiera en el recinto, hubo forcejeos: personal de seguridad trató de impedir a la panista Xóchitl Gálvez que introdujera cartulinas, pero la hidalguense entró a empellones y exhibió las pancartas.
Sin cubrebocas, López-Gatell llegó caminando a la sede parlamentaria. Apenas y se prestó para que le aplicaran gel, pero no le tomaron la temperatura.
El presidente de la comisión de Salud y moderador de la ríspida comparecencia, el morenista Miguel Ángel Navarro, se vio forzado a levantar la sesión luego de que otra panista, la hidrocálida Martha Márquez, desafiara al funcionario aplicándole gel.
Márquez ya se había colocado a espaldas del doctor López-Gatell para exhibir dos cartulinas con sentencias demoledoras: “Exceso de ineptitud” y “Exceso de soberbia”.

“NO ES BIENVENIDO”
Si hace tres semanas había presentado una denuncia en contra del subsecretario, Lilly Téllez ahora le acusó de estar sentado sobre cadáveres.
“Usted no es bienvenido. No es como para que agradezca con la mano en el corazón. Su vulgar ambición, su arrogancia y vanidad se han pagado con la muerte de seres humanos. Usted quería quedar bien con el Presidente de la República. No se lleve la mano al corazón”, le recriminó.
“Usted y su trabajo de baratija se han pagado con la muerte de seres humanos. ¿Por qué México tiene la letalidad más alta de todos? No es por complot, no es por comer gansitos, no es por la Conquista”.
López-Gatell abría los ojos con aparente cara de sorpresa. Pero la sonorense arremetió, visiblemente molesta: “Su cara de sorpresa y las carcajadas de (la senadora morenista) Malú Micher se sientan sobre más de ochenta mil muertes”, sentenció.
En tanto, su correligionaria Martha Márquez le echó en cara al funcionario salir a dar conferencias a las siete de la noche para decir “hay más muertos, hay más contagiados”.
Verónica Delgadillo, de Movimiento Ciudadano, le exigió que renunciara ante “el desastre” de su gestión.
López-Gatell, que había permanecido indiferente, acusó a las senadoras de formar parte de un “reducto de la minoría”.
Cancelada la comparecencia, en el estacionamiento Lilly Téllez deslizó: “Me quieren muerta, pero esto apenas comienza…”
Poco faltó para que Malú Micher se cruzara con ella: “Ojála se hayan divertido con el show”, dijo mordaz a camarógrafos.