Transcurrida la consulta popular, podemos llegar a la conclusión de que más de 500 millones de pesos han sido arrojados a la basura y quienes promovieron la consulta prácticamente se han mofado de todos los mexicanos. En estricto sentido, una consulta popular debería de representar el apogeo de una sociedad democrática que decide poner en tela de juicio alguna decisión popular; sin embargo, el ejercicio del pasado domingo evidenció lo lejos que estamos de ser una sociedad democrática, pensante y participativa.

Los ejercicios de participación ciudadana deben de fortalecerse e inclusive a nivel estatal se deben de promover para ciertos temas, ya que de origen existen en los textos legales; sin embargo, poco se ha pensado en buscar materializarlos. Resulta impensable e indignante que del 40% que se requería para que dicha consulta fuera vinculante, los resultados no arrojaron ni un 10% del padrón electoral; quizá esto se deba a que son los propios gobernantes quienes inciden en que estos ejercicios sucedan y no la propia sociedad civil.

Basta recordar que la consulta se materializó en el peor momento posible; es decir, cuando el Gobierno ha demostrado una incapacidad profunda para combatir al crimen organizado y cuando la corrupción no ha sido erradicada, sino todo lo contrario. Aunado a ello y tal como se mencionó en la columna pasada, la cantidad de recursos erogados resultó aberrante y desproporcional, cuando se tiene una pandemia que no descansa y continúa ocasionando que miles de mexicanos acudan a saturar el sistema de salud o en el peor de los casos se llegue al fallecimiento de quienes no han podido librar la batalla frente al COVID-19.

Mencionado lo anterior, se puede concluir que el presidente y sus secuaces ahora deben de estar sumamente preocupados; ya que con esos resultados no existe manera de que el resultado de la consulta pueda servirles para actualizar el padrón electoral de su principal base votante y mucho menos para medir fuerzas previo al ejercicio democrático que renovará la Presidencia de la República próximamente.

No me extrañaría que los morenistas tengan como única alternativa para continuar con su estrategia electoral frente a los próximos procesos, el involucrarse e incidir en las actuaciones del Poder Legislativo y del propio Poder Judicial para poder salvar su injerencia en la ciudadanía que además puede verse acompañada de temor o decisiones abruptas en los próximos meses. El intento del presidente López Obrador de usar la primera consulta popular para mantener viva su narrativa, ha implicado un uso ilegítimo de un noble instrumento de democracia directa que hubiera podido verdaderamente transformar este país si la consulta no hubiera sido sobre enjuiciar o juzgar absurdamente a los ex mandatarios federales, sino sobre algún otro tema que verdaderamente generara un interés colectivo legítimo.

Agradezco el favor de su lectura y les deseo un muy feliz fin de semana.

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