Salvador Rodríguez López

¡BÁJENLE!
Luego de que el presidente Andrés Manuel López Obrador pidió a los partidos políticos que devuelvan de manera voluntaria la mitad de las prerrogativas que recibirán en 2019, para que así “la austeridad sea completa”, el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova Vianello, señaló en Aguascalientes que resulta incongruente que mientras a este organismo le redujeron de su presupuesto 950 millones de pesos, a los partidos se les mantuvo intactos.
Son de esas cuestiones que preguntan los ciudadanos, del porqué tanta benevolencia con dichos organismos, que nuevamente recibirán el año próximo más de 4 mil millones de pesos, aún cuando varios de ellos sólo se preocupan por alcanzar el 3% de la votación total que exige la ley para tener derecho a seguir viviendo a costa de los impuestos que pagan los mexicanos que sí trabajan.
De los nueve con registro oficial casi la mitad se sostienen con pinzas, a los que se les conoce como “partidos-bisagra”, porque lo mismo sirve para un trapeado que para un fregado. En una elección van con una de las formaciones mayoritarias y en otra con una diferente, la cuestión es mantenerse en el entarimado ya que esto le representa recursos públicos permanentes y conseguir, mediante alianzas, senadurías, diputaciones federales y locales y ser tomado en cuenta en gobiernos estatales y municipales.
También se emplean para llevar a cabo el trabajo que los otros no se atreven a hacer, o actúan de comparsa cuando hay que hacer declaraciones “tronantes” y con manifestaciones y mítines, que es la manera con que corresponden a ese permiso que reciben de ser damas de compañía e incluso de cohabitar bajo el mismo techo.
Lo que más irrita a los ciudadanos es la flexibilidad de la ley, al permitirles ser auténticos mercenarios, que saben vender caro el apoyo, que incluso llegan a ir en coalición con un partido opuesto ideológicamente, donde unos defienden férreamente el derecho a la vida y otros pugnan en la misma proporción por el aborto.
Podría preguntar amable lector o lectora ¿qué se puede hacer para frenar a estos saltimbanquis?, y la principal respuesta sería que se elimine o al menos se reduzca al máximo las privilegios económicos que reciben del gobierno (tanto federal como estatal) y al mismo tiempo que se incluya en la legislación la obligación de hacerse de sus propios recursos, sea mediante cuotas de sus militantes, o de rifas y eventos que les asegure captar lo necesario para su desempeño.
Lo que sucede es que actualmente a ninguno le preocupa recabar fondos porque les basta con estirar la mano para recibir los apoyos oficiales, lo que a través de los años ha generado una casta especial de políticos que saben qué hacer para estar en la nómina de sus partidos, de donde se catapultan para acceder a los cargos públicos y cuando concluye el período regresan al partido y luego van otra vez tras un puesto de elección y así algunos llevan quince, veinte o más años.
El exhorto de López Obrador, de que “sería muy importante que los partidos, de manera voluntaria, devolvieran cuando menos la mitad de sus prerrogativas. Que la austeridad sea completa, que cueste menos al gobierno. Le cuesta mucho al pueblo al gobierno y tenemos que actuar con austeridad”, no ha encontrado eco, pese a que lo hizo desde el 24 de diciembre.
Por su parte, el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, expresó su desacuerdo con que la Cámara de Diputados haya ajustado el gasto al INE y no redujo las ventajas a los partidos: “Lamento mucho que, en esta decisión de recortar, el único ámbito afectado sea el de la operación del INE, porque el monto de los partidos políticos no se le tocó”, sostuvo, aunque cabe citar que no se hizo por la sencilla razón que los diputados están en estos cargos gracias a sus partidos, consecuentemente no iban a darle patadas al pesebre.

AUMENTA TARIFAS ELÉCTRICAS
Mientras los presidentes de los 11 municipios de Aguascalientes esperan sentados la contestación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), sobre la petición que hicieron para que les reduzcan el costo, se anuncia que a partir del uno de enero habrá un aumento a las tarifas de luz para la industria, servicios y comercios, lo mismo que en los hogares.
Empresarios de prácticamente todos los ramos han exigido la disminución en los precios que cobra la CFE, que cada vez son más gravosos, por lo que requieren una reconsideración que les permita una carga menos.
No obstante, el pasado 27 de diciembre la Comisión Reguladora de Energía (CRE) aprobó que las tarifas finales del suministro básico para los usuarios de los sectores industrial, de servicios y comercial aumenten en 0.41% en enero de 2019.
La CRE sostiene que el incremento “no tendrá aumentos significativos respecto al mes de diciembre de 2018, el cual, la tarifa promedio se redujo en 15%”, pero para los analistas el alza real será de 10%, además aseguró entonces que la tarifa doméstica no registraría aumentos al ser de bajo consumo.
En cuestión de horas hubo un cambio de señales, en función que el día 28 la Secretaría de Hacienda publicó que el costo de energía para los hogares tendrá un desliz mensual determinado por la inflación a partir del mes próximo. Empezando en enero, el ajuste a las tarifas será de 0.4% respecto a diciembre, pero de mantenerse la tendencia de los precios, terminará 2019 con un acumulado de entre 4 y 5%.
Hacienda se recargó en el hecho de que durante 2016, 2017 y 2018 las tarifas residenciales de bajo consumo de la CFE se mantuvieron congeladas, por lo que ahora se aplica un aumento gradual para que el pueblo no perciba el incremento de manera abrupta, sin embargo cualquier cantidad, por mínima que sea, se reflejará en el recibo.
En su oportunidad se verá la reacción social ante el nuevo golpe al bolsillo, que lo mismo impactará a los grandes, medianos, pequeños y micro empresarios y comerciantes, que al común de las familias, aunque para Hacienda con esta alza busca mantener el nivel en términos reales de las tarifas finales del suministro básico y que la CFE se encuentre en posibilidades de cubrir sus costos.

COMO LLEGÓ SE VA
Resulta materialmente imposible olvidar cómo empezó 2018, con el famoso “gasolinazo” y del que se colgaron partidos de oposición para tundirle al que estaba en el poder. Hábilmente utilizaron el alza al precio del combustible para tomar posiciones y encumbrarse a la cima electoral con la promesa que con ellos habría un cambio radical en el manejo de la economía, de manera que ya no hubiera más incrementos a los costos de productos y servicios necesarios. Sin embargo, el año termina con anuncios que arrancando 2019 se tendrá incrementos a gasolinas y Diesel y a la energía eléctrica, lo que inevitablemente traerá alzas a la canasta básica. Es una cadena que resulta imposible de romper, porque si alguno de los que están atados a esa conexión mantiene los precios anteriores lo único que logrará es su descapitalización, en función que sus utilidades se reducirán A nivel Aguascalientes está en puerta el aumento a las tarifas de camiones urbanos, taxis y “combis”, que por una decisión política se ha retrasado pero ante el nuevo panorama es factible que en cualquier momento el gobierno anuncie la autorización respectiva, en tanto los transportistas de carga aplicarán un ajuste al flete ante los nuevos costos del Diesel. En fin, sale sobrando esperar que el nuevo año será mejor que el que se aleja, cuando de antemano se sabe lo que le espera al ingreso personal.