Jesús Eduardo Martín Jáuregui

(¿Cuánto cuesta una rosca de reyes? Cerrar el centro histriónico desde la mañana hasta la noche, congestionar el tránsito, hacer llegar tarde a compromisos laborales o personales, consumir mas gasolina, incrementar la polución, provocar conflictos interpersonales, con tal de poner en práctica el viejo apotegma latino: pan y circo. Y el otro muy castizo: saludar con sombrero ajeno.)
El viernes pasado en Lima, Perú reunidos los secretarios de relaciones exteriores en asamblea celebrada en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores peruano, 13 naciones integrantes del denominado Grupo de Lima acordaron rechazar la legalidad del nuevo gobierno venezolano que a partir del próximo día 10 de los corrientes volverá a encabezar el señor a quien hablan los pajaritos: Nicolás Maduro. Se recordará que en un discurso un pajarito cantaba mientras hablaba Maduro y el presidente venezolano manifestó que era la voz del presidente Chávez que le hablaba desde el otro mundo.
El bloque que forman catorce países iberoamericanos, México incluido, acordó con la sola excepción de nuestro país, no asistir a la toma de posesión del venezolano ratificando el repudio que en su oportunidad manifestaron al proceso en que se reeligió a Maduro, considerando que fue un simulacro amañado que de ninguna manera podía ser calificado como una elección democrática. Las elecciones se caracterizaron por la ejecución de procesos represivos contra los candidatos opositores, encarcelamientos domiciliarios, secuestros, amenazas, desaparición de material electoral, ocultación de datos, documentos y resultados a los observadores internacionales, que conjuntamente dieron los elementos a los organismos internacionales, encabezados por la ONU, para descalificar la elección y recomendar la realización de una nueva, en que se garantizara la participación efectiva de organismos internacionales para asegurar un mínimo de transparencia, legalidad y democracia.
De López Obrador no se sabe hasta ahora que hable con pajaritos, cuando más se dice que hace como que la Virgen le habla, y que se hace de la vista gorda. Cada quien podrá hacer, como dice el grosero refrán, de su cola un papalote, siempre que no sea alguien que ostente una representación de la naturaleza que sea. Quien representa está obligado a escuchar, mas aun, a tomar en cuenta la voluntad de sus representados, contimas cuando AMLO ha hecho de las “consultas” un instrumento de gobierno. Tomar la decisión de ir en sentido contrario al resto de los compañeros del grupo de Lima no es solamente, como dijo el Presidente, retomar la doctrina Estrada, Genaro Estrada fue secretario de relaciones exteriores, pero su doctrina a estas alturas es obsoleta, inoperante, injusta e ilegal, sino hacerse disimulado ante la represión y las violaciones documentadas a los derechos humanos.
Desde luego sería injusto descalificarlo diciendo simplemente que no es abogado sino licenciado en Ciencias Políticas, cualquier político aunque no sea científico está obligado a estar al día en cuanto a principios jurídicos aplicables al medio en que se desenvuelve su actividad. La Doctrina Estrada postulada luego de la Segunda Gran Guerra por nuestro país, que sucintamente se enuncia como defender la autodeterminación de los pueblos, y a partir de ello enarbolar el Principio de Autodeterminación, parte de un supuesto sine qua non, que es el de que los pueblos tengan la posibilidad de autodeterminarse. Habría que recordar que el antecedente inmediato, del que hay una continuidad pero no continuidad legal, de Nicolás Maduro fue el gobierno de Hugo Chávez que dio un golpe de estado al disolver el Congreso. Y siempre atrás la presencia perversa de Diosdado Cabello.
Cualquier estudiante del Derecho, no alumno, ¡estudiante!, conoce que hay un derecho supranacional al que los países se someten por pactos, pero al que son constreñidos cuando violentan principios generales de derechos humanos, como la comisión de crímenes de lesa humanidad, con independencia de que no hayan reconocido jurisdicción. Quizás el ejemplo más relevante y seguramente con la complacencia del propio López Obrador, fue el juicio al que fue sometido Augusto Pinochet por crímenes contra la humanidad, por el juez Baltazar Garzón de la Audiencia Nacional de España. Nada importó que los hechos fueron en territorio chileno, que las víctimas fueron ciudadanos chilenos, que hayan acontecido durante el gobierno de Pinochet. Todo eso contribuyó a configurar la violación de los derechos humanos con acciones que por su naturaleza se consideraron de lesa humanidad.
A raíz de las condenas de organismos internacionales a nuestro país hubo necesidad de modificar cuerpos de leyes por su notoria contrariedad con los Derechos Humanos, la desaparición de la competencia de tribunales federales sobre hechos en que participaran “paisanos”, la condena al Estado Mexicano por acciones cometidas contra sus nacionales por elementos del Ejército, el sometimiento a investigaciones de entidades civiles respecto de conductas de militares, etc. El hecho de que los tribunales internacionales conozcan de las conductas violatorias de derechos humanos de los gobiernos nacionales es muestra del nuevo panorama internacional del Derecho.
En un tiempo la Doctrina Estrada fue un parapeto para eludir posicionarse en materia de derecho internacional, pero a partir de 2011 la reforma al artículo 1° de nuestra Constitución hizo sin sombra de duda, que toda regulación y criterios en materia de Derechos Humanos fuese elevada a rango constitucional, de manera que toda ley, todo reglamento, todo pacto, todo mecanismo, etc., de los organismos internacionales en esa materia debe ser considerada de la propia jerarquía y obligatoriedad de la Constitución. Independientemente de estas consideraciones de derecho y política internacional, hay que recordar que en materia de política internacional juega un papel relevante el Senado de la República. El presidente conjuntamente con el Senado conducirá la política internacional. Lástima que no haya un curso propedéutico para ser Presidente, pero a falta de uno específico se podría empezar por leer la Constitución.

(Control vehicular.- Entre las buenas nuevas de enero es que para hacer más eficaz y cuidadoso el control vehicular ahora tendrá un costo mayor a la inflación en relación al año pasado. Todo sea por lograr mejores servicios, aunque se trata del pago de un derecho la cantidad que se cobre debe ser la estrictamente necesaria para la prestación del servicio de que se trata. ¿Qué tanto se hará con la cuota?.)

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