Invadido por comercios de toda clase de giros, oficinas, antros, restaurantes, gimnasios, consultorios y últimamente hasta una veterinaria y hotel para perros, el fraccionamiento La Concepción, al norte de la ciudad, se ha vuelto tierra de nadie.

El otrora asentamiento humano autorizado con uso de suelo residencial, cuenta ahora en su calle principal, de tan solo 500 metros de longitud, con un total de 10 “placitas” comerciales y padece un incremento permanente de inseguridad que ya perdieron la cuenta de los robos a casas y a vehículos perpetrados, pero no olvidan que han sido dos los baleados por malhechores.

Este martes, encabezados por el presidente de la Asociación de Colonos, Miguel Ángel Anguiano y el asesor y representante legal de la misma, Salvador Lara, clausuraron de manera simbólica parte de los negocios que han desvirtuado la esencia del fraccionamiento.

Ahí, acusaron complicidad de la autoridad municipal al permitir que de las decenas de negocios que se contaron en un estudio de campo, solamente 14 tengan el permiso municipal correspondiente para poder funcionar y el resto, sin embargo, opera.

Nadie hace algo, sostuvo Miguel Ángel Anguiano al explicar que la situación está rebasada, pues dentro del fraccionamiento y sobre las avenidas que lo rodean -Colosio e Independencia-, hay además negocios que no cuentan con estacionamiento y los valet parking los reciben para ir a ubicarlos en las calles internas, obstruyendo incluso el paso en banquetas y cocheras de casas particulares, además de engañar a su clientela porque los autos se quedan en la calle.

De día es lo mismo, pues los negocios, oficinas, consultorios y demás no tienen cajones que son indispensables para que les entreguen el permiso de la autoridad para funcionar, así que hay robo de unidades, cristalazos y hurto de autopartes.

La presencia reciente de un hotel para perros ha alterado aun más pues hay momentos en que ladran todos los animales, la higiene se ha visto afectada por olores y ruido y el tema ha originado incluso enfrentamientos entre vecinos.

La infraestructura está deteriorada, los contenedores de basura rebasados y los servicios públicos, en su peor nivel, pero “la autoridad nada hace”, deploraron, al tiempo de subrayar que lo único que solicitan es “que se cumpla la ley; que aquellos que estén en regla permanezcan y los que no, no deben existir”.