Diana Gante
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- México no sólo adquiere más del 90 por ciento de la gasolina que importa a Estados Unidos, pues apenas produce poco menos de una tercera parte de la que se necesita, si no que además, desde hace unos meses, también se la subsidia.
Desde que el Gobierno actual implementó los subsidios para controlar el precio de las gasolinas, los norteamericanos cruzan la frontera con México para llenar los tanques de sus vehículos a un menor costo.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Energía (Sener) al 17 de junio de 2022, la demanda de gasolinas en el País fue de 819 mil barriles diarios, de los cuales, 178 mil se produjeron en México y 596 mil en el extranjero.
Ante factores como el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, la cotización del petróleo aumentó y con ella el precio de los combustibles, por lo que el Gobierno de México implementó desde marzo de 2022 una política de contención de precios con el no cobro del IEPS y un estímulo adicional aplicado a través del IVA e ISR a gasolinas y diesel.
Al controlar el precio de las gasolinas, la población de EU cercana a la frontera norte del País intensificó sus cruces a México para comprar combustibles, lo que llevó a incrementar la demanda y que se presentará escasez en algunas zonas, como lo reconoció la propia Secretaría de Hacienda en abril de este mismo año.
Hasta ayer, el precio promedio nacional de la gasolina regular en México es de 21.83 pesos por litro debido a los subsidios y el precio promedio nacional en Estados Unidos es de 25.21 pesos por litro.
Si en México se cobraran el IEPS a las gasolinas y no se tuviera un estímulo complementario, el costo real de la gasolina regular por litro sería mayor al de EU y se ubicaría en 31.96 pesos, 6.75 pesos más que lo que cuesta en el país vecino, que carece de una política de subsidios a combustibles.
Óscar Ocampo, coordinador de la práctica de energía del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), explicó que México sigue importando, aproximadamente 70 por ciento de los combustibles, por lo que ni con la refinería de Dos Bocas, cuando inicie operaciones, se podría revertir esa tendencia.
«(Con el subsidio) existe una pérdida fiscal importante, la mayor recaudación por el precio del petróleo no está compensando la pérdida fiscal por el subsidio a las gasolinas y el impacto está en qué tan lejos quiera llegar el Gobierno mexicano con el subsidio; el Estado no puede mantener esa política al infinito», apuntó.