Jorge Cano
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- La guerra petrolera tumbó los precios del crudo y arrastró a la mezcla mexicana, lo que presionará las finanzas de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Arabia Saudita y Rusia, principales productores de petróleo, no lograron alcanzar un acuerdo sobre un recorte en la producción lo que derivó en una guerra de precios entre ambas naciones.
Siguiendo el hundimiento de los referentes internacionales de crudo, el precio por barril de la mezcla mexicana de exportación cayó 31.66 por ciento, a 24.43 dólares.
Fue un efecto dominó. Las bolsas de valores del mundo se hundieron a la par de la caída de 24.1 por ciento del Brent, a 34.36 dólares el barril, y del West Texas Intermediate, de 24.59 por ciento, a 31.13 dólares.
Si el coronavirus ha sido un factor de incertidumbre para la economía global, el escenario se complicó mucho más, especialmente para la deuda de Pemex y las finanzas mexicanas.
“El hecho de que la perspectiva del mercado petrolero se haya deteriorado por esa guerra es un factor negativo para Pemex. No hay la menor duda”, dijo Raúl Feliz, economista del CIDE, citado por Reuters.
“Y podría fortalecer la idea de una baja en calificación”, agregó.
La deuda de Pemex, la más alta de cualquier petrolera, se ubicó en 105 mil 200 millones de dólares al cierre de 2019.
Para contrarrestar la situación adversa, se prevé que Hacienda utilice de nuevo el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestales (FEIP), señaló Alejandro Saldaña, economista en jefe de Grupo Financiero Bx+.
Explicó que la baja del crudo impactará en las finanzas públicas, pues en 2019 los ingresos petroleros representaron 19 por ciento del ingreso total del sector público.
Si bien se cuentan con coberturas petroleras a 49 dólares por barril, dichos instrumentos sólo cubren 30 por ciento de la producción, que es la parte que queda expuesta a las exportaciones, dijo.
El peso también tuvo una jornada de vértigo, lo que obligó a la Comisión de Cambios, formada por Banco de México y Hacienda, a incrementar el programa de coberturas cambiarias de 20 mil millones a 30 mil millones de dólares.