René Urrutia De La Vega

Indiscutiblemente merece el esfuerzo mantener el análisis en el tema de la prevención del delito y de la criminalidad, pues ello implica seguir pugnando porque las cosas bien decididamente. Pensemos en algo que ya hemos dicho en innumerables ocasiones, y esto va dirigido a todos aquellos a quienes la idea de apostarle a la prevención en materia de delitos les da flojera o se voltean para otro lado porque creen que a las organizaciones criminales y a los generadores de violencia hay que combatirlos con todo el peso de la ley, pretendiendo que ese peso de la ley es el camino de las armas y la declaración de guerra, pues bien, nada más erróneo ni alejado de la realidad, pero no se me crea a mí, porqué mejor no observamos con base en resultados y llevamos a cabo una evaluación objetiva de los avances o retrocesos que se han tenido a los largo de décadas de andar por ese camino, ni siquiera es necesario acudir a las estadísticas ni a las cifras para señalar con certeza que la situación actual de criminalidad y de violencia es cada vez mayor.

La prevención viene a ser, entonces, algo así como el camino correcto, ese que nadie o casi nadie quiere seguir porque no resulta atractivo, no es emocionante, no le gusta a nadie hablar de hacer lo correcto porque además es lento, preferimos tomar un atajo que aparentemente nos haga ganar tiempo y nos permita llegar más rápido, no importa si el resultado no es el mejor, pero quizá nos permita llegar más pronto, preferimos correr ese riesgo y casi siempre actuamos con base en esa forma de pensar; el camino en materia de seguridad pública o ciudadana no ha sido la excepción, sin duda hemos querido transitar por el camino “fácil” o tomando atajos desde hace muchísimo tiempo y no hemos querido entender que la evaluación de los resultados nos grita a la cara que eso no ha funcionado, que ha tenido algunos resultados aislados, en algunos puntos aislados y en algunos casos aislados, pero que no ha sido, por mucho, una solución.

Hoy quiero hablarte de una estrategia importantísima de prevención que se genera en un sector de la sociedad también importantísimo, que es el sector productivo, la iniciativa privada, el empresariado; algo que surge en México a partir de una modificación constitucional transformó el sistema de justicia penal y que permitió adoptar un sistema procesal penal de corte acusatorio que abrió paso a la responsabilidad penal que ahora deben enfrentar las personas jurídicas, con especial enfoque a las empresas, pero no solo a ellas, sino a cualquier ente colectivo del ámbito privado.

Esta responsabilidad penal que ahora deben enfrentar las empresas y organizaciones colectivas significa que ellas pueden ser consideradas, con independencia de la responsabilidad penal de los individuos que las integran o dirigen, como responsables por la comisión de delitos y, por ello, hacerse acreedoras a la imposición de penas, aunque distintas a las que se imponen a las personas físicas, evidentemente. Pero lo relevante de esto es que en el fondo, de lo que se trata es de que las organizaciones colectivas o personas jurídicas deben prevenir los delitos que puedan cometerse con motivo de su existencia, operación y funcionamiento, lo cual resulta en algo verdaderamente interesante y absolutamente transformador, porque implica la oportunidad extraordinaria de generar y avanzar sostenidamente en una cultura de cumplimiento de la norma que permita evitar que las empresas sean penalmente responsables por cometer delitos.

Si nos detenemos a reflexionar acerca de esto, podremos darnos cuenta de que verdaderamente es indispensable poner toda la atención y el enfoque en generar las condiciones necesarias dentro de las empresas y organizaciones colectivas para que cunda de manera óptima esta cultura de cumplimiento que permee en la sociedad y se generalice, de la mano de una serie de acciones adicionales en lo público y en lo privado; es hora de empezar a hacer cosas distintas para obtener resultados diferentes y avanzar paso a paso en esa dirección.

Permítaseme poner un ejemplo de Compliance que guarda una relación sorprendente con la seguridad y la prevención del delito, la publicación reciente del ISO 22341:2021 Seguridad y resiliencia – Seguridad protectora – Directrices para la prevención del delito a través del diseño ambiental, un estándar internacional con bases de diseño ambiental y urbano que aborda principios, elementos, estrategias y procesos que permiten reducir el delito y el miedo al delito en entornos urbanos nuevos y existentes, simplemente extraordinario. Pues bien, así como ocurre en este ejemplo, existen diversos estándares de Compliance en áreas como la laboral, administrativa, medioambiental, corporativa, etc., todo lo cual, al generar integridad empresarial y debida diligencia organizacional, permite prevenir delitos que pueden cometer las empresas, los individuos que las integran o que pueden ser cometidos en su contra.

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