Abuelos, tíos y otros familiares pueden lograr la custodia de menores de edad, cuando ninguno de los padres tiene capacidad para garantizarles un entorno sano que favorezca el proyecto de vida y desarrollo adecuado, señaló el magistrado Juan Rojas García.

“Esto puede darse como resultado de un divorcio en que no se ha logrado un acuerdo de custodia o bien ante circunstancias particulares de los padres que, eventualmente, no estén en condiciones de hacerse cargo del cuidado de los infantes o adolescentes”.

En entrevista, puntualizó que ello de ninguna manera es resultado de la resolución caprichosa del juez ni tampoco son los menores quienes deciden dónde y con quién van a vivir, cuando no pueden hacerlo con sus progenitores.

Refirió que si bien se toman en cuenta sus expresiones, éstas son parte de todo un análisis que hace el juzgador en atención al interés supremo del menor y en el que cuenta con el auxilio de expertos.

En ese sentido, explicó que dado el caso, el juez debe conocer el entorno de los menores, sus ascendientes y vínculos familiares y condiciones de vida, arraigos y cercanía, antes de resolver si lo mejor es que se desarrollen por lo menos temporalmente con ellos.

En ese contexto, el magistrado de la Sala Civil del Supremo Tribunal de Justicia, explicó que determinar la custodia de los menores ante el divorcio de sus padres no es tema de género, ni mucho menos de posibles manipulaciones que hagan padres respecto de sus hijos, porque éstos últimos no deciden.

Lo que un juez pondera, dijo, es cuál progenitor tiene mayor habilidad de crianza y cuidado para establecer un proyecto de vida para el menor y en atención a ello, siempre es posible modificarlo en función de las garantías que ese progenitor mantenga o cambie.

Al respecto, indicó que en Aguascalientes hace años que la determinación de la custodia de menores se rige bajo el principio de igualdad, por lo que no hay garantías para que sea la madre la que la obtenga, como anteriormente sucedía.

“Actualmente el juez debe analizar quién es capaz de dar mejor proyecto de vida, en dónde el menor se desarrollará mejor y de manera armónica, en síntesis, quién tiene más probabilidades de lograr que el menor sea feliz, sin manipulación”.

En ello intervienen psicólogos y trabajadores sociales en auxilio del juez; se toma en cuenta el sentir de los menores, edad, arraigo, necesidades especiales y en conjunto se dictamina lo que sea mejor para el menor; y cuando en ningún caso hay garantías, se ve incluso a otros familiares para que sean los que estén a cargo.

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