Por cómo se han presentado las cosas hasta ahora, en el Proceso Electoral, está más que claro que “pinta para volverse un cochinero de grandes proporciones”, pues el Instituto Estatal Electoral ha reportado 64 impugnaciones sobre justicia intrapartidos, reelecciones, registros extemporáneos y separación de cargos, como causas principales. Además, en el transcurso del proceso, es probable que se vean más asuntos de esta naturaleza.

Así lo manifestó Eric Monroy Sánchez, presidente del Consejo Consultivo de la Barra de Abogados y ex secretario técnico del Sistema Estatal Anticorrupción, quien resaltó que la judicialización de este Proceso Electoral, el más grande de la historia de México, las causas y formas dejan mucho que desear.

Los 31 medios de impugnación en contra de candidaturas de mayoría relativa de MORENA y las 14 impugnaciones presentadas por el partido Fuerza Por México, para casos de los cargos de representación proporcional, son un fiel reflejo de lo desaseado y desorganizados que han resultado ambos partidos, por lo que es aplicable el dicho: “entre mulas, nomás las patadas se oyen, dicho con mucho respeto a los involucrados”.

Es de lamentar que esto no será lo único que se vea en este proceso, dado que han sido registrados candidatos impresentables y, por lo tanto, es de esperarse que se vengan en cascada no sólo las descalificaciones al por mayor, sino también una serie de recursos legales por ese motivo.

Y es que existen candidatos con antecedentes de actos de corrupción en sus actividades empresariales y nexos con alguna organización extranjera delictuosa; otros tienen sentencias penales pendientes por cumplir por presuntos actos de corrupción perpetrados cuando eran servidores públicos.

También están, dijo, los aspirantes que ya estaban en otro cargo y solicitaron licencia de manera tardía, dejando al garete el voto ciudadano y yéndose a otra trinchera, poniendo en entredicho su espíritu de servicio; los hay quienes son abanderados por  herencia. “Hay mucho por señalar, política y socialmente”.

Es notorio, asimismo, que  hay candidatos y partidos que muy probablemente ni siquiera alcanzarán el anhelado 3% de votación, pero que, en conjunto, llenarán a las autoridades jurisdiccionales electorales de recursos inatendibles con el único fin de hacer ruido en busca de conservar prerrogativas: “desde aquí, empieza lo desaseado y turbio”.

Así pues, Monroy Sánchez recalcó que el escenario se antoja muy desalentador para el electorado, pues “la caballada se ve no flaca, sino muy corrida y con muy poca sangre pura, ya que son un reborujo de todas y, por ende, sin ese ADN que genere confianza”.