Víctor Hugo Granados Zapata

Como estudiante, una de las cosas que más me tienen angustiado es saber si mi esfuerzo realmente se ve reflejado en mis calificaciones. Si el sacar un 10 realmente refleja mi empeño o si un 7 significa desinterés de mi parte, si debería estudiar más o relajarme para concentrarme mejor, etc. Este tipo de cuestionamientos solían ser cotidianos antes de que llegara la pandemia, pero no soy el único y no es un asunto exclusivo de estudiantes de educación superior. Millones de estudiantes en todo el país estamos preocupados por nuestro desempeño, no solo en si las calificaciones realmente muestran nuestro esfuerzo y aptitud en la materia en cuestión, también nos preocupa cómo será el regreso presencial y si esta modalidad en línea será perjudicial para nuestro desarrollo.

Cuando comenzó la pandemia en México (mediados de marzo), la SEP también se comenzó a analizar nuevas alternativas para evaluar a las y los estudiantes, sobre todo a aquellos que se encuentran en el nivel básico ¿cómo podrían las y los docentes asegurarse de que las y los estudiantes están aprendiendo los conocimientos necesarios? ¿cómo se podría dar un seguimiento efectivo a aquellos alumnos que tienen problemas comprendiendo los temas? Y lo más importante ¿cómo vamos a evaluar? Este problema fue parcialmente solucionado por la SEP en el ciclo escolar anterior, tomando en cuenta las calificaciones que ya se tenían y literalmente pasando a las y los estudiantes al siguiente grado escolar (esto obviamente en el nivel básico), el propio titular de la SEP Esteban Moctezuma afirmaba que “nadie se iba a quedar atrás en sus estudios”.

Fue una medida parcial puesto que el gobierno contemplaba un regreso híbrido para este ciclo escolar 2020-2021, pero los contagios no lo permitieron. El aumento exponencial del número de contagios y muertos por Covid 19 no hizo mas que alejar la posibilidad de regresar a las aulas, por lo que se continuó con el aprendizaje a distancia y se implemento el “Aprende en Casa 2” con apoyo de las televisoras más grandes del país (apoyo que nos costó 450 millones de pesos, por cierto). Los retos no hacían sino acrecentarse, puesto que desde agosto ya se estimaba una baja del 10% de estudiantes de educación básica y 8% de educación media para este ciclo escolar (según los datos proporcionados por la SEP a inicios de este ciclo escolar). Por otro lado, no se podría incluso sugerir un incremento en los criterios de evaluación puesto que sometería a un mayor nivel de estrés a los estudiantes (aunado también al aislamiento social), lo que nos regresa a la primera pregunta ¿cómo vamos a evaluar ahora?

No fue sino hasta el pasado 8 de noviembre que la SEP, a través de un boletín oficial, brindó los nuevos criterios adaptados al aprendizaje a distancia. Estos criterios se basan principalmente en la información que la o el docente tiene sobre el desarrollo del aprendizaje de sus alumnas y alumnos, así como también la comunicación continua que ha tenido con sus estudiantes para determinar los siguientes tres escenarios: si se cuenta con una comunicación y participación sostenida entre alumnos y docentes, se determinará como casos con información suficiente y se podrá asignar una calificación numérica; en el segundo caso, si se mantiene una comunicación y participación intermitente, se deberá poner en la boleta de calificaciones una leyenda que dirá información insuficiente, y finalmente el tercer escenario se da cuando no hay comunicación ni participación entre estudiantes y docentes, por lo que se debe añadir la leyenda sin información en la boleta.

Estos nuevos criterios se crearon con la finalidad de ser interpretados con base en un análisis equitativo y comprensivo, así como también tomar en cuenta la situación actual y lograr un marco de referencia más sólido para que las y los docentes de todo el país puedan reportar de manera más eficaz el desempeño de sus estudiantes. Estos criterios, sin duda alguna, le dan mayor certidumbre al contexto educativo nacional y sobre todo a las y los miles de docentes quienes han realizado una labor impresionante para superar los obstáculos que ha generado la nueva educación a distancia. Sin embargo, estas anotaciones a las boletas deberán ser consideradas para una evaluación numérica al regreso presencial a las aulas, lo que nos llevará a la pregunta de siempre ¿cómo se van a evaluar?

Los retos que ha traído el distanciamiento social a la educación han aumentado conforme pasa el tiempo, lo que nos orilla a buscar nuevas y mejores alternativas para mejorar la educación en nuestro país y sobre todo tratar de mejorar la calidad de la educación. Quizás podríamos explotar los medios digitales una vez que regresemos a las aulas, esto con la finalidad de generar apoyo didáctico y pedagógico a distancia, para que cada alumna y alumno cuente con la mayor cantidad de herramientas disponibles a su alcance. Por ahora, lo único que nos queda es esperar y confiar en este nuevo criterio de evaluación, así como también comenzar a valorar más el esfuerzo con base en el contexto que vivimos cada estudiante. Lograr que en el futuro las calificaciones demuestren realmente el mérito, aptitud y esfuerzo de cada estudiante con base en el contexto que vive cada uno. Generar calificaciones justas y equitativas, no solo cumplir con un requisito más.