Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores, la mejora de los servicios de agua demanda necesariamente inversión, aunque también el diseño de esquemas que permitan eficientarla con proyectos de mediano y largo plazo, con sólida visión, sin embargo, nuestro país parece estar destinado a una maldición que fluctúa entre la corrupción, la ineptitud y la errática toma de decisiones; la panorámica se agrava. En esta serie de entregas he mencionado la forma en que deben prestarse los servicios y el cómo se debe realizar un diseño de una política hídrica en el renglón del uso público urbano. Pero la forma en que se toman las decisiones en el centro a cargo del titular del ejecutivo federal, inevitablemente conduce a un rezago e incremento de las diversas brechas en el sector agua del cuál será muy complicado retomar el curso pertinente, porque no existe una política hídrica nacional, ni siquiera un ápice o fulgor.

Lo vimos primero en el vacío y luego en la respuesta con la represión en el conflicto de Chihuahua, en el manejo sin brújula del cumplimiento del Tratado de Distribución de Aguas con los Estados Unidos de América. Luego en la salida de los subdirectores generales en Conagua, algunos o pocos de ellos pudieran tener formas no gratas, pero una mayoría son profesionistas con trayectoria (y que gracias a su trayectoria amplia, sólida y reconocida en lo individual seguirán aportando en el sector agua, para su historial creo fue lo mejor no ser parte de una catástrofe), me atrevo a manifestar que Blanca Jiménez se encuentra maniatada, en sus adentros pudiera pensarse que mejor hubiera seguido en Paris, sin sobresaltos que pueden echar por la borda su trayectoria, pero el renunciar con dignidad sería señalada como traidora por el dedo flamígero del embuste. Ahora Conagua tiene entre la gente valiosa con que aún cuenta, a algunos que nadan de “muertito” y el inevitable organigrama de pago de favores políticos.

Ya lo vimos en el linchamiento a investigadores, en los fideicomisos, en el desmantelamiento de los aún magros avances en mecanismos e instituciones regulatorias que demandan tiempo y firmeza para su madurez. Recientemente, después de varias irregularidades se llegó a la cancelación del procedimiento de licitación pública electrónica de carácter internacional relativa a los servicios de consultoría estratégica para el desarrollo de los estudios de un proyecto bajo el esquema de asociación público-privada, para la ampliación y conservación de la Red Nacional de Medición del Agua (Renama). Proyecto programado para el diseño de términos de referencia, las reglas y la licitación del proyecto, el cual estaba originalmente estimado en ocho mil millones de pesos. Lo lamentable es que esta red, una vez funcionando, permitiría el establecimiento y operación de equipos para medir la calidad del agua, la cantidad de agua superficial y  subterránea, aspectos que representan los puntos débiles y huecos de la autoridad del agua y que son su esencia, el pretexto fue el COVID-19, pero es resultado del ocultamiento de la impericia, falta de capacidades y voluntad, este proyecto al igual que otros no aparece entre los proyectos destinados al sector agua para este país.

Definitivamente lo que viene no es alentador, es un tema recurrente, el próximo año es electoral, el manejo y gasto del dinero será bajo los estilos de los años 70 del siglo pasado, para ganar votos y la ansiada mayoría. Los organismos operadores y sus mejoras no son ni siquiera comprendidos, así que no se debe esperar apoyo o financiamiento. Lamento no haberme equivocado. En Aguascalientes funcionarios y tomadores de decisiones desfilaron y jamás se emprendió una política hídrica, se piensa en obras e infraestructura, que son necesarias, pero una política del sector no gira en torno a las obras, al contrario éstas obedecen al diseño de un esquema de planeación del sector agua, partiendo de la propia planeación, programación, presupuestación, evaluación, seguimiento y control, de un marco normativo pertinente, acompañado de esquemas de financiamiento, es decir: “finanzas del agua”.

Se ha planteado el proyecto de agua para el valle de Aguascalientes, lo he dicho no sólo en este espacio, el gobierno federal no cumplirá, no era creíble ese compromiso de hace casi un año, no bajo la actual administración. Entonces, la pregunta sería ¿Hasta cuándo las entidades federativas y municipios emprenderán una coordinada, eficiente y sólida política hídrica con visión? El gobierno federal no lo hará, o se actúa localmente o el colapso será inevitable. Mis apreciables lectores, recuerden se requiere una visión tendiente para que en México y Aguascalientes, el agua nos alcance.

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