Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores, continuamos con la temática pendiente respecto a la manera en que deben prestarse los servicios de agua desde un organismo operador, independientemente de la figura que ostente, que como lo he manifestado, no es sencillo brindar un servicio de calidad con continuidad, permanencia y regularidad, se demanda una serie de componentes que un porcentaje mínimo de municipios en México lo cumple, y al decir mínimo me refiero menos de diez, sobre los cuales además los respalda un trabajo de décadas especializado en lo técnico y profesional despojado de tintes políticos.

En este sentido, es importante considerar que la información pertinente y real es un componente de gran valía, dado que la información es la palanca de la eficiencia y las posibilidades de mejorar el desempeño en casi todos los terrenos. Empezando porque es la única manera de evitar una mal de efectos nocivos denominado: “autocomplacencia”, esta información, debe versar en cada uno de los procesos del ciclo urbano del agua: extracción, potabilización, conducción, distribución, consumo, alcantarillado, tratamiento, reutilización o disposición final, al igual que en todos sus procesos comerciales, administrativos, financieros, etc.

Este rubro de la información es el que no ha sido aún comprendido por autoridades ni legisladores, con un pendiente desde 2012 como han sido los diversos proyectos de Ley General de Aguas quedados en el tintero, se han presentado iniciativas, algunas perdidas en el camino de la buena intención impulsada por la pasión, pero ausente de razón y confrontación fáctica. Las iniciativas son seducidas inevitablemente por la inconstitucionalidad porque son motivadas por ideologías políticas, camino errático si se pretende legislar con un poco de congruencia basado en los objetivos que deben alcanzarse. He hablado en este medio de la economía de escala, de la necesidad de tener información, de tener una política nacional de agua potable y saneamiento, de implementar procesos de regulación como en otros países que de manera anecdótica en décadas pasadas nos vieron como ejemplos y ahora vienen a vendernos o recomendarnos sus servicios porque pareciera que no sabemos hacer las cosas o las desaprendimos.

En varias entregas he escrito sobre la problemática de los organismos operadores de agua potable y saneamiento en el país, sobre los malos servicios, sobre las deficiencias del marco legal, sobre la rotación del personal directivo, sobre la injerencia de los factores políticos locales, sobre la falta de regulación, sobre las tarifas y sobre otros muchos factores que parecen hacer imposible que el subsector pueda ser cambiado y plantear soluciones efectivas para contar con operadores de servicios sostenibles que ofrezcan servicios de calidad en cuanto continuidad, costo, potabilidad que saquen a México de esa situación de ser un país en que exista el riesgo de consumo del agua de las tuberías por la desconfianza de su potabilidad, donde no se tiene agua las 24 horas al día y la población muchas veces dependa de tomar agua repartida en pipas, con la escasa calidad que eso implica.

Aparentemente no existen soluciones ideales ni únicas. El problema es, no solo multifactorial, sino que los prestadores revisten una diversidad de dimensiones y de circunstancias. Lo peor, a nivel nacional es que, de acuerdo con las encuestas levantadas, la población en general no aprecia como un severo problema el de los malos servicios de agua potable y saneamiento, lo que hace que el gobierno federal no tenga como prioridad la solución del subsector, cuya atención descansa en el nivel municipal, en el cual se diluye la responsabilidad y las soluciones. En estas condiciones, diferentes dependencias de los niveles estatales y federales invierten importantes montos en temas de agua potable y saneamiento para apoyo de los municipios que, por falta de coordinación, políticas y control, se pierden sin que se reflejen en una mejoría real de las condiciones de los servicios y los entes que los operan, y esas inversiones se traducen en dilapidaciones, porque no obedecen a una planeación, reflejan el desconocimiento del sector, de ahí la importancia de una sistema de información y una información veraz, repetiré algo que he dicho de manera insistente, este sistema de información no es un software, es una herramienta administrativa y de procedimiento que construya información real, el software es una parte como herramienta complementaria, de no observar ello tendremos solamente información “chatarra” como suele suceder, la próxima semana continuaremos con los componentes de la tarifa, recuerden la importancia de implementar acciones que permitan que en México y Aguascalientes, el agua nos alcance.

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