Saúl Alejandro Flores

Mis más sinceras felicitaciones a El Heraldo de Aguascalientes por estos 66 años en este noble oficio de informar

Estimados lectores antes de dar comienzo a nuestro tema de hoy, quiero brindar y externar mi reconocimiento a “El Heraldo de Aguascalientes”, por estos 66 años de vida, en los cuales ha formado parte de la vida cotidiana de nuestro Estado, informando, dando testimonio de las circunstancias, hechos, incidentes, momentos históricos en nuestra comunidad, esfuerzos de varias generaciones de personas que han formado parte de esta institución, así como aquellos que ahora le dan continuidad y que a pesar de los momentos actuales y difíciles con los retos que se presentan y que aún no conocemos su real y completa dimensión, aquí están al pie del cañón, todos y cada uno de ellos, ahora bajo la certera dirección de la Lic. Irma Ramírez Guzmán, a todos ustedes mil gracias, por permitirme ser su compañero semanal en este viaje. Igual a usted querido lector, que forma parte vital en esta ruta trazada en este mapa de navegación. ¡¡¡Felicidades!!!

Queridos lectores continuamos con la temática iniciada hace algunas semanas, dado las distorsiones que se han presentado y que no contribuyen en la comprensión sobre el cómo opera un servicio de agua y la forma en que debe hacerlo, como consecuencia de los oportunismos electorales de todos los actores políticos que aspiran a figurar en una boleta electoral y lo digo enfáticamente “todos” sin excepción alguna.

La prestación de un servicio de agua potable, alcantarillado y saneamiento, incluyendo la reutilización de las aguas residuales y disposición de los sólidos, lo he reiterado no es un campo exclusivo o aislado de conocimiento, convertirlo en coto de la ingeniería es un error, como querer interpretarlo bajo la visión jurídica de un título de concesión, o desde la apreciación de lo que un presunto candidato quiere ofrecer a un electorado confundido. La prestación del servicio demanda diversos componentes que incluyen lo administrativo, financiero, políticas públicas, gobernanza, técnico, operativo, hidráulico, contable, criterios económicos y ambientales, básicamente.

En ocasiones anteriores he aclarado que el agua comprende inevitablemente una visión económica que no puede ni debe desprenderse, lamentablemente, confunden lo económico con financiero. El agua tiene un valor económico, por el simple hecho de que es un bien escaso, y ello demanda criterios de uso y aprovechamiento, esto no tiene que ver con finanzas o dinero, sino con la forma en que se debe administrar por ser un bien escaso, además de imprescindible necesidad en todos los rubros de la vida humana, el criterio económico implica el racionar el agua con la finalidad de que pueda ser aprovechada por todos, y no sólo por los seres humanos, debemos desprendernos de la visión antropocentrista, es un bien de la propia naturaleza.

Entonces, bajo este criterio, debe buscarse la mejor formar de brindarle un mejor aprovechamiento, a costos menores en todos los sentidos. Al reunir el criterio económico con los demás, evitamos sesgos y nos conducen a una concepción sólida del concepto de agua que debe llevarnos a la preservación y mejora social.

Por otro lado, tenemos una visión altamente indispensable que parte de la contabilidad de costos y me permito mostrarles algunos conceptos que reafirman esa importancia. En este sentido, compartiré con ustedes, una serie de principios o recomendaciones desde esa perspectiva y que deben ser reflexionados e implementados previa adecuación a las características del organismo operador o esquema de operación del servicio: a) Enfrentar las tarifas de forma lógica, requiere de una contabilidad de costos perfectamente diferenciada en cuanto a los servicios prestados; b) Incluir los impactos fiscales en la forma de consolidar tarifas; c) Se deben analizar servicios inherentes, es decir que no pueden ser separados, para tener tarifas consolidadas; d) Separar los servicios que pueden o no prestarse, para tener una tarifa separada; e) Los usuarios que aportan excedentes, deben diferenciar sus servicios naturalmente más caros y conocer su aportación excedente; f) Los usuarios que no consumen o consumen muy poco, deben tener una tarifa en función de la infraestructura exigida para contar con el servicio cuando lo demanden. La próxima semana continuamos con los pormenores de la tarifa parte vertebral en la sostenibilidad de un servicio público. Recuerden amables lectores, la importancia de implementar acciones que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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