Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores continuamos con la temática tendiente a explicar la forma sensata en cómo se deben prestar los servicios de agua potable, alcantarillado y saneamiento. Lo anterior, lo recordarán como una intención por clarificar los conceptos ante el lamentable manoseo en Aguascalientes, que han convertido en un botín preelectoral distorsionando además a un mecanismo democrático como son los procesos electorales, ahora, lo tenemos también en las propias consultas, con la intención de formar una concepción para ese objetivo electoral de que el malo es una concesionaria, y no que el problema es el esquema que existe, con esa distorsión esperan algunos actores partidistas su beneficio en urnas.

Continuemos entonces con la exposición de los pormenores de los servicios de agua, en especial comenzaré por abordar que en el universo de los organismos operadores penosamente se maneja con una anarquía que ni siquiera llega a la discrecionalidad, dado que en algunas ocasiones suele dárseles este calificativo, pero lo discrecional en el sentido estricto del derecho administrativo nos establece una serie de decisiones que quedan a la voluntad de la autoridad para definir la forma de emitir un acto de autoridad, en el renglón del llamado subsector agua potable estaríamos ante una llana y simple anarquía en la dirección y administración de los organismos operadores de agua potable y saneamiento, lo que implica una inexistencia de fundamentos racionales y/o de política pública que sostengan la práctica que se aplica.

Con lo anterior, he aseverado que los cobros de un organismo público descentralizado por los servicios que presta, deben tener una racionalidad y sustento que permita al usuario de los servicios conocer su origen y destino, sobre todo si no existe una política nacional al respecto. Ahora bien, si se estuviera bajo el supuesto de asumir una postura lógica, congruente y real sobre el tema, en función de los objetivos de prestar un servicio que satisfaga las necesidades de la población, para alcanzar su desarrollo, conservar su salud y cumplir el mínimo de responsabilidad hacia el medio ambiente y los derechos de los usuarios de los servicios de agua, permitiendo a su vez, cuidar la sostenibilidad de los servicios prestados, tratando de reducir los problemas con los usuarios, en este sentido se debe partir de las siguientes perspectivas a nivel nacional y esto demuestra la anarquía y ausencia de una política clara con sus correspondientes mecanismos.

En algunos organismos operadores se cobra el agua, alcantarillado y saneamiento, en diferentes formas y en diferentes porcentajes de la tarifa base de agua potable a los diferentes tipos de usuarios. En algunos, los consumidores domésticos pagan agua y saneamiento, pero no alcantarillado; los demás tipos de usuarios pagan alcantarillado. Los porcentajes son diferentes, en cada caso, de su tarifa de agua, que también es diferente, según el uso del agua.

Lo anterior, en efecto refleja lo que anticipé de la anarquía que se vive en la prestación de los servicios de agua. De esta manera, el importe unitario de cada servicio y su relación con el costo del servicio es una verdadera incógnita que a nadie importaba. Al final, a un municipio en la medida de lo posible lo importante es la recaudación. En la mayoría de los organismos operadores se da este modelo de cobro, que resulta de la búsqueda de mecanismos para cobrar más, cuando no se puede incrementar la tarifa y se añaden conceptos de cobro en porcentajes que no tienen que ver con la realidad, sino que resultan de la posibilidad de gestión del personal del organismo, con los cabildos o con los representantes de los congresos locales. Y en el mundo real, si hay algo difícil de modificar en un organismo operador, es la estructura tarifaria, sin un proceso delicado y a veces, problemático, de aceptación por la comunidad. De esa manera, las estructuras tarifarias van avanzando, en muchos casos careciendo de la más mínima lógica.

En esta penosa y muy lamentable realidad pocos organismos llevan una buena contabilidad de costos (debería suprimirse lo de buena, con llevarla sería suficiente). El costo de operación y mantenimiento del alcantarillado definitivamente rebasa el 25%, 15%, o hasta 30% del costo de los servicios de agua, que se usa como tarifa de alcantarillado en muchos casos. Y el de saneamiento, muchas veces está en las mismas circunstancias. Continuaremos la siguiente semana, no sin antes recordarles la importancia de emprender acciones tendientes para que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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