Cuando se sabe lo que no se quiere, pero no se sabe lo que se quiere

Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores continuamos con la serie en respecto a lo que debe ser la transición y el cómo deben prestarse los servicios de agua, ante el constante manoseo que ha llevado a confundir a los usuarios y a los propios funcionarios que por azares del destino llegan a dirigir CCAPAMA en Aguascalientes y que adolecen de trayectoria en el sector agua.
Hablar de buenos servicios de agua necesariamente implica entre otras cosas de contar con un suministro de 24 horas continuas de agua, también de la certeza en confiar en la calidad de bebederos y tomas públicas con absoluta confianza, hemos hablado en este espacio de un derecho humano al agua para consumo, pero podríamos pensar o visualizar en torno al agua embotellada que ésta no sea la única fuente o forma de consumo, que la consuma libremente quien por escrúpulos no quiera beber del grifo y pueda comprar una botella, pero quien no tenga el recurso pueda beberla del grifo con toda la confianza a un precio significativamente ínfimo. Que el agua pueda beberse directamente de la toma es un indicador incuestionable de una buena calidad del servicio. Aspecto que aún falta mucho por recorrer, es decir, es una brecha presente en Aguascalientes, así como en México.
Existen otros factores e indicadores que deben permitir establecer que nos encontramos con un buen servicio de agua, pero para nada significa que se diga que el agua deba ser “barata”, consecuencia de la contaminación de conceptos con tinte mercantilista, al decir barata implica invadir el terreno de lo mercantil, al igual que hablar de “descuentos”, el agua a través del pago de un derecho debe ser justo y equitativo tal como se desprende del artículo 31 fracción IV de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el agua debe cobrarse conforme lo que cuesta hacer llegar a la toma domiciliaria, y en caso de cobros excesivos se realizan los “ajustes” no descuentos, el ajuste viene de la palabra justicia, cobrar por lo que se consume, no debe cobrarse aire o excesos por errores en medición o facturación, y si los hay, entonces proceden los ajustes para que se cobre estrictamente lo que se ha consumido, eso es la queja recurrente en la prestación del servicio de agua en Aguascalientes, curiosamente este punto es independiente de quien o que tipo de figura lo preste sea concesión o el propio municipio, dado que también cuando lo presta el municipio bajo una figura centralizada ni siquiera por conducto de contar con un organismo público descentralizado, puede cobrar injustamente si sus procesos no son claros, si sus procesos son desactualizados, y se adolece de todo un esquema claro en la administración de los servicios. Repito, lo que se denomina “determinación de consumos” es el punto frágil en la prestación del servicio.
La columna de hoy obedece a la serie de confusiones existentes y distorsiones en torno a la naturaleza de los servicios públicos en México, en especial los servicios de agua, propiciados por el oportunismo electoral de los actores partidistas ávidos de aparecer en las boletas el día de la jornada electoral, así como de ciudadanos de buena voluntad que adolecen de mayor información, voy al grano, hace unos días en una de esas valiosas páginas de Facebook que contienen joyas de la fotografía e imágenes de un Aguascalientes que es historia aparecían fotos de unos recibos de agua de la década de los años 80, los comentarios mencionaban: “en ese entonces no se cobraba el agua”, “dizque lo que cobran no es el agua, si no la conducción a la casa”, entre otros más, en este sentido, me permito, realizar la debida aclaración que como consecuencia de que no se cobraba el servicio de agua en aquellos años, es lo que orilló a la quiebra del organismo de agua y tuviera que concesionarse, y hacia ese rumbo van los municipios del interior de Aguascalientes, con la novedad de que no habrá recursos federales, la miopía e ignorancia de sus alcaldes ha sido colosal, cuya visión ha sido estirar la mano para recibir dinero y no para reactivar un servicio y dignificar la calidad de vida de sus habitantes.
El usuario no quiere un mal servicio de agua, pero ¿Realmente sabe lo qué es un buen servicio de agua?, ¿Alguna vez en su vida ha tenido un buen servicio de agua? Sé que mi comentario parecerá cruel y denostante, no es para humillar, pero sí para invitar a la reflexión honesta, ¿los usuarios han tenido en la historia local buenos servicios de agua?, NO, -ni antes de ser concesionada-. Continuaremos la próxima semana, no sin antes recordarles la importancia de emprender políticas de trascendencia en el sector agua, con la finalidad de que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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