Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores continuamos con la forma de construir una óptima prestación de los servicios de agua, en estas semanas les he compartido la relevancia de estos componentes, así que volvamos con el análisis de riesgos y su plan de trabajo para luego iniciar la relevancia de la planeación. Así que vamos al grano:
Programa de Trabajo de Administración de Riesgos. Es un documento que se genera después de llevar a cabo el proceso, el cual debe contener entre otros los siguientes datos por cada riesgo: a) Descripción del riesgo; b) Descripción de los factores del riesgo; c) Descripción de los controles existentes en cada factor de riesgo; d) Objetivo o meta que se vería afectada por la materialización del riesgo; e) Valoración de la Probabilidad de Ocurrencia y Grado de Impacto; f) Acciones y controles que se llevarán a cabo en cada factor de riesgo; g) Responsable de la acción; h) Fecha de cumplimiento; e i) Evidencia del cumplimiento de la acción.
Se recomienda que este programa de trabajo tenga revisiones trimestrales a cargo de la alta dirección del organismo operador, para verificar su cumplimiento, avance y efectividad. Para llevar a cabo la Administración de Riesgos, es necesario integrar un equipo de trabajo, con funciones muy específicas, por ejemplo, su personal directivo debe actuar bajo lo siguiente: a) Director General del organismo operador. Instruye el inicio del proceso, Acuerda metodología, Autoriza metas y objetivos, Valida los Riesgos y sus Factores, Formaliza el proceso; b) Coordinador del proceso de Administración de Riesgos. Coordina a los equipos de trabajo, acuerda con el Director General la metodología, las metas y objetivos, los riesgos y sus factores, supervisa avances trimestrales; c) Enlaces de Administración de Riesgos en cada Unidad Administrativa. Son las personas de cada unidad administrativa del organismo operador, que coordinan la ejecución de las actividades establecidas en el proceso dentro de la Unidad Administrativa; d) Contraloría Interna. Funge como asesor en la implementación del proceso, verifica el cumplimiento de los criterios y compromisos adquiridos por cada participante, verifica el avance del Programa de Trabajo de Administración de Riesgos.
Podemos concluir que el proceso de Administración de Riesgos es un apoyo para el logro de las metas y objetivos del organismo operador, aunque la mayor de las veces, el factor de riesgo es la falta de recursos financieros, existe una amplia gama de acciones que pueden contribuir al logro de los mismos, los cuales, a su vez, deben considerarse en los riesgos financieros y presupuestales.
La inestabilidad y la ausencia de institucionalidad en el gobierno federal mexicano, no es la excepción en el sector agua, destaca la incertidumbre y altos riesgos que afectarán a los organismos operadores y la calidad de los servicios, los volverán más vulnerables a su quiebra, la única manera de percibir esos efectos es considerando los riesgos.
A la par debe considerar el componente indispensable de la planeación, que es relativamente fácil en un ambiente estable, sin temor de grandes cambios y en medio de un proceso económico y social sin sobresaltos continuos. Por lo contrario, cuando la planeación se pretende llevar a cabo en un ambiente sujeto a cambios poco previsibles en el entorno social y económico, se convierte en un ejercicio parecido al pronóstico del tiempo, con ajustes permanentes y sin la certeza solamente de un corto tiempo. Pero cuando la propia permanencia de la alta gerencia, dirección incluida, está sujeta a períodos tan cortos, es indudable que la planeación es casi un ejercicio de adivinación que muchos directivos prefieren eludir y pueden solo plantear planes generales a gusto de quien toma las decisiones sobre el momento siguiente.
Esta es la realidad de la mayoría de los operadores de los servicios de agua potable y saneamiento en México. La planeación es uno de los pilares de la sostenibilidad y es un ejercicio casi imposible de llevar a cabo en las condiciones que forman el entorno en que se encuentran la mayoría de los operadores de los servicios de agua, sin que se vea en el futuro próximo una posibilidad de cambio, si el marco legal y su ejercicio no generan condiciones favorables, que necesariamente pasan por procesos de regulación y de integración de poblaciones y municipios en agrupaciones que económicamente sean viables de enfrentar con éxito la sostenibilidad. Si las nuevas legislaciones no contemplan esta realidad, la planeación seguirá siendo buena intención. Continuamos la próxima semana con la planeación, no sin antes recordarles la importancia de emprender una auténtica política hídrica que permita que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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