Antonio Baranda
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Los Presidentes de México, Andrés Manuel López Obrador, y Argentina, Alberto Fernández parecen haberse mirado en un espejo en Palacio Nacional.

Con discursos muy similares -en forma y fondo- ocuparon la “mañanera” de este martes para culpar al pasado, acusar a los medios y fustigar a los organismos internacionales.

También presumieron el rescate de sus sistemas de salud para enfrentar la pandemia y defendieron sus respectivas estrategias anti-Covid.

Fernández llegó a Palacio Nacional a las 6:52 horas. Una camioneta lo dejó frente a la puerta principal y entró caminando, con cubrebocas, acompañado de una funcionaria de la Cancillería.

Adentro era esperado por López Obrador quien, sin cubrebocas, lo tomó de los antebrazos a manera de saludo y lo encaminó al Patio de Honor.

Después de escuchar los himnos nacionales, pasaron al Salón Tesorería, donde Fernández se quitó el cubrebocas y ocupó una silla de madera, distinta a la del resto de los invitados.

“Tenemos de invitado a Alberto Fernández, Presidente de Argentina, amigo nuestro, representante de un pueblo hermano, fraterno, como es el pueblo de Argentina”, inició López Obrador.

La presencia de Fernández en la “mañanera” no modificó la dinámica del ejercicio. Al ser “martes de la salud”, arrancó con una exposición del Secretario del ramo, Jorge Alcocer.

Después tocó el turno al Canciller Marcelo Ebrard, quien criticó la falta de distribución de vacunas a través del mecanismo internacional Covax, que coordina la ONU.

Al tomar la palabra, Fernández hizo un primer elogio a López Obrador, a quien se refirió como “mi querido amigo”.

“(Lo) respeto sinceramente por sus valores políticos y por el enorme esfuerzo que hace por recuperar un México que al tiempo que le tocó asumir la presidencia estaba en situaciones difíciles”, expresó.

Fernández habló del “rescate” de Evo Morales de Bolivia en 2019 y aseguró que si éste sigue vivo tras el “golpe de estado” y las “garras asesinas”, es en gran medida por López Obrador.

“Para mí es muy reconfortante estar aquí en este México, déjenme decirlo así, de Andrés Manuel López Obrador, que a la vista del mundo es otro México”, expresó.

Antes de continuar, López Obrador no tuvo empacho en leer íntegra una carta de 12 páginas que le enviará a los gobernadores para pedirles que no intervengan en las próximas elecciones.

Una misiva cuyo mensaje central se resume en pocos párrafos, pero que está cargada de referencias históricas, principalmente de Madero, que Fernández escuchó con atención.

Toma y Daca

La sesión de preguntas y respuestas, cuyos turnos para medios nacionales e internacionales se sortearon antes de la conferencia, inició con el escándalo de las vacunas VIP en Argentina.

Fernández respondió que el tema de las vacunas contra Covid-19 debe tratarse con absoluta seriedad o de lo contrario puede politizarse.

Reconoció que se vacunó en circunstancias “irregulares” a unas 70 personas, pero argumentó que entre los inmunizados había personas que estratégicamente debían recibir la dosis.

“Los medios en Argentina ponen a Alberto Fernández entre los que recibió la vacuna indebidamente, pero yo me tuve que dar la vacuna porque los medios argentinos decían que no se podía confiar en la vacuna rusa, y tuve que convocar a la confianza ciudadana”, explicó.

La justificación de Fernández choca con el discurso de su anfitrión, quien ha criticado que en otros países “los de arriba” se pongan la vacuna ante el falso argumento de dar confianza.

“Terminemos con la payasada, yo le pido a los fiscales y a los jueces que hagan lo que deben”, soltó Fernández en una expresión que también se le ha escuchado a su homólogo.

“No hay ningún tipo penal en Argentina que diga ‘será castigado el que vacune a otro que se adelantó en la fila’, no existe ese delito, y no se pueden construir delitos graciosamente”.

El argentino, al igual que lo hace el mexicano, criticó que no se investiguen otros casos de corrupción como “el negocio de los viajes de Macri” y el “endeudamiento de los amigos del poder”.

“Miren todo lo que tienen que investigar y no investigan”, cuestionó.

En su oportunidad, López Obrador se limitó a decir que respeta la vacunación en Argentina y que considera a Fernández un Mandatario consecuente, aunque se lanzó contra la ONU.

Dijo que el mecanismo Covax, encargado de distribuir las vacunas en el mundo equitativamente, no está funcionando.

“Porque de 80 países que cuentan con la vacuna, 10 están concentrando el 80 por ciento. De modo que la ONU tiene que intervenir porque parece un florero, está de adorno”, expresó.

Cuestionados sobre el manejo de la pandemia, López Obrador aseveró que los resultados de México han sido buenos porque se ha actuado con responsabilidad.

Aunque reiteró que no está a favor de las comparaciones, afirmó que a Estados Unidos le ha ido peor y recalcó que México tuvo que hacer frente al abandono del sistema de salud.

En el mismo sentido, Fernández afirmó que los Gobiernos anteriores en Argentina dejaron un sistema de salud absolutamente destruido, sin camas ni respiradores suficientes.

“No voy a hacerme cargo del escarnio público que están promoviendo (por las vacunas VIP) sin medida en Argentina”, añadió.

“Analizar desde la platea es una cosa muy simple, jugar el partido es otra cosa. Andrés Manuel y yo pasaremos a la historia como los presidentes de la pandemia”.

El tema de la pandemia dio pie a Fernández para “confesar” que México tiene el primer Presidente honesto y decente en muchos años.

“El primer Presidente decente en muchos años, y cuando lo escucho hablar como habla, lo veo actuar como actúa, cada día verifico más eso”, añadió.

“México tiene un Presidente como merecen los mexicanos”.