Guadalupe Selene Salinas Cruz
Agencia Reforma

Nueva York, Estados Unidos.-La oficina de comercio de la Administración Biden finalmente parece estar despertando de su letargo, anunciando esta semana que utilizará el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (T-MEC) para desafiar el proteccionismo energético de México. Esta es una buena noticia y desde hace mucho tiempo, resaltó The Wall Street Journal en un editorial.

Estados Unidos ha «solicitado consultas de resolución de disputas» con México, según la representante comercial de Estados Unidos, Katherine Tai. Las consultas se refieren a las políticas mexicanas que «socavan a las empresas estadounidenses y la energía producida en Estados Unidos a favor de la compañía petrolera y eléctrica estatal de México».

Una queja de Estados Unidos es la reforma de la ley de energía eléctrica de México, que permite que el operador de la red anteponga la electricidad generada por la empresa estatal a la «electricidad generada por todos los competidores privados». Estados Unidos dice que otras violaciones comerciales incluyen «retrasar, denegar o no actuar sobre» nuevas solicitudes de permisos o modificaciones de permisos; suspender los permisos existentes; y bloquear la capacidad de las empresas privadas para competir en la industria energética.

Estados Unidos dijo que ha «tratado de trabajar constructivamente» con México sobre estas preocupaciones, sin éxito. Bajo el T-MEC, las partes van a arbitraje si las consultas fallan. Un fallo a favor de Estados Unidos activará el derecho a tomar represalias con nuevos aranceles a los productos mexicanos.

El miércoles, una portavoz de la ministra de Comercio Internacional de Canadá, Mary Ng, dijo a Reuters: «Estamos de acuerdo con Estados Unidos en que estas políticas son incompatibles con las obligaciones del T-MEC de México». Agregó: «Nos unimos a Estados Unidos para tomar medidas lanzando nuestras propias consultas bajo el T-MEC para abordar estas preocupaciones, mientras apoyamos a Estados Unidos en su desafío».

El Presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, es un nacionalista de izquierda que puede haber pensado que la ayuda de México para combatir el caos migratorio en la frontera sur de Estados Unidos le permitiría aprobar sus compromisos con respecto al T-MEC. Pero en el resto de América del Norte, los contratos siguen siendo importantes.