Benito Jiménez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Con la emergencia sanitaria por Covid-19, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) proyectó desde marzo que sus hospitales serían utilizados para atender a pacientes contagiados. Algunos aumentaron su capacidad de camas generales y de terapia intensiva.
No obstante, la brújula militar también consideró hacer de sus unidades operativas –de tropa armada– hospitales de guerra. Éstos son montados en cualquier cuartel castrense para asistir a heridos en tiempos bélicos.
La función de este tipo de hospitales no es atender a pacientes críticos que necesitan de terapia intermedia o intensiva. Su misión es evitar que sean intubados mediante la dotación inmediata de oxígeno y medicamentos.
Antes de la pandemia, el Sexto Grupo de Morteros, con sede en el Campo Militar 1, ubicado en Naucalpan, realizaba servicios de escolta, resguardo de accesos, adiestramiento con armas y hasta la vigilancia a ductos de Pemex.
El contingente cuenta con unos 250 elementos y su cuartel posee dos dormitorios, uno en cada planta. Esas instalaciones tienen armeros para el resguardo del arsenal y espacios propios para su adiestramiento.
En abril, en el pico de la pandemia, el Alto Mando decidió solicitar el espacio del Grupo de Morteros para convertirla en la Unidad Operativa de Hospitalización Covid-19, la primera en el país.
Los armeros que resguardaron los morteros calibre 81 mm y los fusiles de los soldados del Grupo de Morteros fueron canalizados a otros cuarteles, y en su lugar fueron colocados vestidores, una farmacia, cuartos de aseo para Covid y accesos con bioseguridad hospitalaria.
En donde estaban los catres de la tropa, se colocaron camillas con la conexión a oxígeno. También se cambiaron las lozas, se construyeron rampas y fueron colocados sistemas de aire acondicionado. Todo en cuatro semanas, en tiempo récord, como se exige un hospital de guerra.
La unidad tiene una capacidad para 100 pacientes, a quienes se les aplica un tratamiento preventivo, a través de fármacos y gases medicinales, para frenar su camino a una intubación, de la que difícilmente logra salir una persona contagiada.
“Aquí salen por su propio pie”, comentó Giorgio Franyuti, médico civil y jefe de bioseguridad de la unidad, quien es parte del programa de contratación de la Sedena para combatir la pandemia.
El médico destacó que debido a la disciplina militar en las unidades del Ejército no hay casos de Covid entre el personal.
“Aquí todo mundo acata los filtros de bioseguridad”, dijo.
Esta unidad recibe además a pacientes con síntomas graves –que no requieren ventiladores– que por cupo, ya no son aceptados en otros hospitales. De acuerdo con Franyuti, en la unidad existe un abasto necesario de oxígeno y medicamentos que permite la recuperación de quienes ingresan con todos los síntomas del virus.
“Les dije (a los militares) sobre la necesidad de construir una rampa y enseguida hicieron dos de un día para otro, eso en un hospital del Sector Salud hubiera sido imposible, por los trámites; por eso decidí ser contratado por la Sedena”, presumió.
El Sexto Grupo de Morteros redujo sus operaciones habituales para atender las necesidades de la unidad. Por ahora aporta sus elementos para la limpieza del sitio, la custodia de los accesos y la disponibilidad de sus vehículos para cubrir la necesidad de los médicos civiles y militares.
El Teniente Coronel Médico Cirujano Raúl Sandoval, quien fue elegido por la Sedena para coordinar las tareas de la esta unidad, detalló que el hospital está capacitado para atender a 50 hombres y 50 mujeres con neumonía de moderada a grave con requerimiento de oxígeno, incluso de alto flujo, sin intubación traqueal.
“Lo más común de esta unidad es que llegue el paciente de otro escalón de menor nivel o que llegue por su propio pie, se les atiende, se hace una evaluación, se les proporciona atención médica y lo más común es que sean dados de alta por su propio pie y se les dé un seguimiento”, afirmó.
-¿Cómo saben que los pacientes llegan con Covid?, se le planteó al médico militar.
“Tenemos una forma mixta de saberlo, la realidad es que la sensibilidad de las pruebas no es alta como quisiéramos. Entonces nosotros nos basamos mucho por los síntomas.
“Ante la duda damos tratamiento al paciente y hacemos pruebas de anticuerpos de los 10 a 40 días y confirmamos la enfermedad, no nos esperamos, porque si lo hacemos nos gana la enfermedad y los pacientes se tienen que intubar, evitamos que el paciente se convierta en crítico porque la esperanza de vida disminuye”, respondió.
La unidad del Campo Militar 1 inició operaciones el 6 de mayo. Los médicos han dado de alta a más de 300 pacientes y no reporta defunciones.
Eunice Vega, médico civil y encargada del área de hospitalización en la unidad, destacó que ha recibido a pacientes graves que se han recuperado.
“Han salido caminando”, celebró. Para ese momento, agregó, un grupo de soldados del Grupo de Morteros se forma en la salida y aplaude al paciente recuperado. Este festejo ya es una tradición.