Jorge Ricardo
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Desde julio, cuando fue nombrada presidenta del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), la indígena wixárika Claudia Morales Reza no ha conseguido un departamento en renta.
Hace unos días, un arrendatario ni siquiera se bajó de su camioneta cuando la vio con su vestido indígena.
«Creen que no tenemos para pagar, nos ven como si no fuéramos personas», se queja la funcionaria, quien afirma que su nombramiento pone a prueba la «discriminación estructural» en México.
De 43 años y poca trayectoria fuera de su comunidad, San Andrés Cohamiata, Mezquitic, Jalisco, la primera mujer indígena al frente del Conapred justifica la «austeridad republicana» en su presupuesto y prefiere no opinar sobre la acusación del Presidente de que el feminismo es promovido por el neoliberalismo.
«Hablando de discursos no congruentes, recuerdo uno en donde alguien dijo que a los indígenas les gusta vivir en la ignorancia», zanjó.