Las instituciones de educación media y superior han comenzado a implantar programas de vigilancia dentro de las escuelas y al mismo tiempo llevan a cabo campañas de apoyo muto entre los jóvenes, como una medida necesaria debido a los niveles de inseguridad que se registran en el estado.

Hay bandas de ladrones que mantienen en jaque a los alumnos, a quienes esperan a la entrada o salida de clases para despojarlos de celulares, terminales, relojes y dinero, lo que se registra en mayor grado en el turno vespertino-nocturno, por lo que varios padres de familia se han organizado para ir por ellos y en otros casos los mismos estudiantes caminan en grupo hasta llegar a un lugar seguro.

Aún cuando las autoridades policíacas consideran que no hay motivos para alarmarse, las experiencias que narran los perjudicados demuestran lo contrario, de lo que no se escapan ni siquiera los que están en lugares céntricos, por lo que personal académico, padres de familia y sociedad de alumnos han puesto en marcha acciones que ayuden a cuidarse de los atracadores.

En el caso del Bachillerato Oriente de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA) puso en marcha la creación de una flotilla de moto-vigilantes, que se encargará de supervisar lo que sucede dentro de las instalaciones y en su entorno inmediato, mientras que en calles aledañas le corresponde hacerlo a la policía uniformada.

Se ha detectado que hay un parque cercano que representa un problema de seguridad y hay insuficiencia de iluminación, lo que genera un riesgo no sólo para los estudiantes sino para los viandantes en general, que por necesidad deben pasar por esos sitios.

De manera paralela se ha intensificado una campaña entre la comunidad estudiantil y académica para que tomen sus precauciones, evitando transitar solos y siempre estén alertas a la entrada y salida de clases, con lo que puedan evitar un momento desagradable.

La situación no es de fácil solución, ya que habrá instituciones que cuentan con recursos para finiquitar este asunto, aunque sea en el interior y en sus inmediaciones, pero otras no tienen esa posibilidad y deben idear la forma de protegerse, como es que los papás los acompañen.

Las condiciones de incertidumbre que prevalecen en Aguascalientes han ido acrecentándose, como lo demuestra la más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, a cargo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), al referir que el 54% de la población tiene la percepción de inseguridad, principalmente en la vía pública, los cajeros automáticos, a la salida de los bancos y el transporte público.

Los habitantes de 18 años en adelante señalaron que vivir en los centros urbanos es problemático y lo es más para las mujeres, que afrontan escenarios desagradables, principalmente cuando van solas al trabajo, a estudiar o al hogar, lo que se registra tanto en la zona centro como en las colonias periféricas, al despojarlas del celular y el bolso, pero el suceso amargo es peor ya que deja secuelas, como el temor de volver a sufrir un acto de esa naturaleza.

Para reducir la inestabilidad es indispensable que las corporaciones policíacas cumplan la obligación de ser protectores de la sociedad, que no esperen a que el pueblo actúe en defensa de su integridad y sus intereses, ya que es una medida extrema pero que puede suceder si siente que no hay apoyo.

PARANORMAL

Un día como hoy, uno de noviembre, se acostumbra recibir en los hogares mexicanos a los “difuntos chiquitos” y mañana lo hacen con los difuntos grandes, construyéndose altares en las casas con las fotografías de cada uno de ellos y rodeadas de todo aquello que les agradaba, además se hacen visitas a los panteones, en que persiste la tradición de llevar comida, bebida y música al pie de las tumbas para recordar y convivir con el ser que se adelantó.

De la misma forma es práctica común que en estas fechas se haga alusión a situaciones inexplicables que las personas han vivido o les fueron narradas, pero dejan la sensación que hay un mundo paralelo que algunos consideran como un  “espacio vivo”, desde el que se envían señales que sólo unos cuantos pueden captar.

De los casos enigmáticos que se recopilaron destacan los siguientes:

  1. En lo que es actualmente el Archivo General del Estado, ubicado en la segunda cuadra de la calle Juan de Montoro, fue la “casa de la ciudad” de la familia propietaria de la hacienda de Ciénega Grande, Asientos, que ante el peligro de que los revolucionarios la invadieran enviaron a un matrimonio y sus cuatro hijas para que la cuidaran. Durante 1919 estuvieron ahí y en varias ocasiones la hija menor, de seis años, jugaba con un niño al que le decía “Tinito” y al despedirlo miraba que se adentraba en una de las habitaciones. Aunque no parecía adecuado los papás la dejaban, al suponer que era su imaginación, sin embargo la niña nunca olvidó a su amiguito y tan fue así que en la adultez describía cómo era.
  2. Una tarde, afuera del templo de La Purísima, madre e hija se encontraron con un pariente, que era un bebedor frecuente y siempre andaba desarreglado, pero ese día iba sobrio, rasurado y llevaba una camisa blanca. Después de los saludos les suplicó que fueran a su casa, que quedaba en la colonia Gremial. Ante la insistencia se comprometieron que lo harían y se encaminaron hacia allá y al llegar se encontraron con la sorpresa que había un velorio. Al entrar los familiares les informaron que el muerto era justamente el sobrino y primo que recién habían saludado y al preguntar a que hora había ocurrido el deceso les dijeron que fue por la mañana. No hicieron ningún comentario, pero les quedó la sensación que él quiso cruzar la dimensión desconocida para avisarles sin saberse porqué lo hizo.
  3. Hace unos años, en la calle Alberto J. Pani, junto a uno de los bares que se localizan en los arcos, se encontraba descansando el propietario de una taquería y al pasar un conocido le saludó, lo que respondió con un “hola”, como era común en él. Nada extraño que estuviera ahí, ya que por su corpulencia era normal que se tomara unos minutos para relajarse, sin embargo una semana después esa persona encontró a la esposa quien le comunicó que su marido había muerto hacía casi un mes.
  4. Un vecino de la calle Cosío recibió al mediodía una llamada telefónica de una comadre, que padecía de cáncer. Le comunicó el desconsuelo que sentía por dejar a sus hijos, un adolescente y dos pequeños, ya que tenía el presentimiento que su marido no iba a velar por ellos, por lo que sólo le quedaba rogarle a Dios que se los cuidara. Una hora después se enteró que la señora había muerto en la madrugada, diez horas antes de cuando él platicó con ella.

Todo este tipo de sucesos carecen de una explicación y motivan a la incredulidad, sin embargo quienes los han vivido sostienen que fueron reales, que tuvieron a la vista a las personas fallecidas y creen que por algo ocurrieron.

SOLUCIÓN ¿IMPOSIBLE?

La imaginación no tiene límites, por lo que es habitual saber de nuevos descubrimientos, algunos que sorprenden como el que se dio a conocer hace unos días, que un androide femenino había adquirido la ciudadanía en Arabia Saudita, al mismo tiempo se muestran nuevas galaxias o lo que captan las estaciones espaciales, sin embargo desde su origen el ser humano no ha podido encontrar una fórmula que apague los incendios. El fuego es letal cuando se sale de control, como se ha podido observar en las conflagraciones de California, España, Portugal e Italia, con miles de hectáreas de bosques y grandes extensiones frutícolas reducidas a cenizas. La ciencia no puede inventar algún tipo de procedimiento que extinga de inmediato los siniestros, como podría ser una espuma o un líquido, por ello recurre a lo muy tradicional, como son los bomberos y aviones cisterna. Seguramente que el científico que logre concebir el método pasará a la historia como de los más grandes de la humanidad.