Fernando López Gutiérrez

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Después de más de un año de especulaciones, declaraciones y la constante exposición de información sobre el tema, la renuncia de Fausto Vallejo como Gobernador de Michoacán ha ocurrido. Aunque desde el 18 de abril del 2013 -día en el que dicho personaje solicitó licencia para ausentarse de su cargo por un plazo de hasta 90 días- se generó una intensa discusión sobre las posibles consecuencias del acontecimiento, llama la atención que el anuncio de la dimisión al cargo generó menos polémica que las suposiciones planteadas en los primeros meses.

Al respecto, diversos especialistas han señalado una situación que sin duda explica gran parte de lo anterior: conforme a la Constitución Política vigente en el Estado de Michoacán, el retiro de Vallejo en estos momentos no tiene implicaciones para la realización de un nuevo proceso electoral. De manera contraria a lo ocurrido durante el 2013, los principales políticos opositores a la administración del priista no han salido a entregar un catálogo de respuestas y soluciones a los problemas del estado, o se han ostentado como los expertos en la materia, porque los réditos políticos que podrían obtener no abonarían a sus aspiraciones al gobierno del estado.

Hoy en día, quienes sueñan con ser candidatos de los partidos de oposición al Gobierno de Michoacán aguardan la oportunidad para consolidar una propuesta que les permita entrar al proceso electoral con posibilidades de ganar, en un escenario sensible que, pese a su complejidad, ha venido mejorando con la estrategia llevada a cabo por el gobierno federal. El despliegue de una política integral que ha incorporado a la sociedad michoacana; el manejo transparente y directo que se ha dado a las difíciles condiciones de la entidad; los resultados en materia de capturas de delincuentes y recuperación territorial; así como el combate directo a la impunidad, han dejado pocas alternativas para la crítica llana y la desacreditación.

Es verdad que existen innumerables aspectos por atender y que falta mucho para que Michoacán retome el camino deseado; sin embargo, estas condiciones de avance gradual fueron expuestas desde un principio y parece que el plan funciona conforme a lo planeado. Actuando de manera responsable, pocos se atreverían a proponer un giro a la estrategia en operación y menos se arriesgarían a atentar con la unidad y la coordinación que se viene construyendo. El nombramiento del nuevo gobernador, Salvador Jara Guerrero, es una noticia coherente que se dirige en el mismo sentido y esperamos coadyuve a consolidar los avances logrados en beneficio de México y de los michoacanos.