La actividad deportiva está plagada de ejemplos de lo que no se debe hacer y que sin embargo se hace porque lo permiten los jueces. En el futbol “saber meter la pierna” significa jugar sucio toda vez que a base de puntapiés mina la resistencia del contrario; en el basquetbol dicen que el jugador es “fuerte” a la hora de disputar el balón, a causa que sin miramientos se hace del mismo; en el ciclismo, las “cargas” y los codazos buscan sacar de balance al adversario, y en el atletismo también se da en las competencia de media y larga distancia, inclusive en el automovilismo de competencia los “cerrones” son clásicos que propician choques o pérdida de segundos, que pueden ser vitales a la hora de definir los lugares finales.

Algo similar ocurre en el medio político, donde no se para en mientes para agredir directa o indirectamente a quien es un adversario inmediato o se le considera un enemigo potencial, también se envían mensajes “cifrados” que no lo son tanto porque se entiende a quien van dirigidos, pero lo más socorrido es recurrir a los gansos para que sea quien lance los graznidos.

Las últimas semanas han sido recurrentes los cocotazos a la Policía Municipal de Aguascalientes, a la que se exhibe como ineficiente y que de tanto repetirlo hace dudar a los ciudadanos sobre su labor. Primero fue el secretario de Seguridad Pública del Estado que se quejó de la falta de colaboración, después el fiscal general puso en tela de juicio los operativos al haber localizado un domicilio muy cerca del C-4 donde se vendían y consumían estupefacientes, más tarde el presidente del Patronato de la Feria de San Marcos aseguró que de las administraciones panistas, el gobierno del estado sí rinde resultados, no así el municipal.

Aunque las acusaciones o conceptos aparentemente aislados, todos apuntan hacia el palacio menor y de ninguna manera no lo son, puesto que quienes los expresan cobran en la nómina estatal, lo que permite suponer que desde ahora se busca tenderle la cama a quien puede ser candidata natural a la gubernatura, a poco más de dos años de la definición.

Si se quisiera  solucionar los problemas de inseguridad que se viven en la entidad, lo práctico es una reunión de los mandos para determinar qué le corresponde a cada quien y cómo deben coordinarse cuando sea necesario enfrentar a la delincuencia, pero esto no se va a lograr si uno de ellos cree tener supremacía, o lo que es peor, que obedezca órdenes para poner en entredicho el trabajo de los demás.

El pueblo de Aguascalientes exige seguridad y total certeza en el desempeño de sus actividades, que no tenga que estar en permanente alerta ante el creciente avance del hampa común y de la delincuencia organizada. No se vale que por cuestiones políticas se creen rivalidades entre las corporaciones policiacas, cuando lo único efectivo es que participen unidos en bien de la sociedad, que es la que con sus impuestos paga su salario.

Socavar la rectitud de la Policía Municipal no es una gran ciencia, porque basta con divulgar algunas cuestiones y lanzar una que otra saeta para que los ciudadanos vean su trabajo con recelo, pero recuperar la confianza, eso sí tarda tiempo.

De lo descrito es apenas un esbozo de lo que seguramente se presentará de aquí a finales de 2021 y principios de 2022. Tratándose de zancadillas hay gente experta y más cuando está de por medio la supervivencia en el bananero.

CUÁL ES LA PRISA

Una regla no escrita establece que la obra pública debe hacerse en “tiempos de secas”, esto es, entre los meses de noviembre a mayo, porque llegadas las lluvias se demoran los programas, por lo que resulta extraño que la Comisión “Ciudadana” de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Aguascalientes (CCAPAMA) aplique tres millones de pesos en la segunda etapa del canal pluvial del Bordo de Santa Elena.

Los trabajos comenzaron la última semana del pasado mes de junio, justo cuando comenzaron a abrirse las válvulas celestiales, por lo que aún cuando se contemple en la inversión las cuestiones circunstanciales pudieron evitarse para que el costo fuera inferior.

El responsable de ese organismo, José Refugio Muñoz, afirmó que con esta obra se pretende conducir ordenadamente los escurrimientos y así evitar inundaciones y otros riesgos a los residentes de las colonias Cumbres y Los Pericos.

Habrá que tomar con reserva eso que se “evitará inundaciones”, porque fue exactamente lo que se dijo hace varios trienios al llevar a cabo una obra en la confluencia de las avenidas Adolfo López Mateos y Héroe de Nacozari, asegurándose que se terminarían las riadas que convierten la López Mateos en un arroyo caudaloso, lo que perjudica negocios, viviendas y decenas de automóviles. Al final la famosa obra sirvió para ocho cosas y millones de pesos se fueron por la cañería.

Corresponde a los vecinos de Cumbres y Los Pericos estar muy atentos para que CCAPAMA cumpla lo que hoy se compromete, que si efectivamente ayuda a que no se inunden sus hogares y los negocios que se diga, y si es lo contrario, hacer pública la demanda para que se hagan las adecuaciones correspondientes.

Ambas colonias se encuentran en el curso de aguas pluviales que provienen de las lomas del oriente, hoy convertidas en una gran cantidad de fraccionamientos, corrientes que por cierto siguen su curso hacia el poniente, pasando por la Calzada Revolución, Alameda, Héroe de Nacozari, López Mateos y con desembocadura en el Río de Pirules o San Pedro.

RESIGNACIÓN DIFÍCIL

Hay resistencia de sindicatos y centrales en aceptar la reforma laboral, y que exigen que continúe rigiendo la ley anterior. Mediante subterfugios pretenden continuar manejando las organizaciones como feudos personales, lo que se pudo apreciar en el altercado que tuvo lugar la semana pasada en el Congreso de la Unión, entre el dirigente del Sindicato Ferrocarrilero y el líder de la CTM, al demandar el primero que no se le requiera informar en qué utiliza las cuotas que aportan sus compañeros, ya que es un asunto que sólo compete a los agremiados.

Aunque se nieguen tendrán que ceñirse al marco legal para que se conviertan en factores de estabilidad laboral y social, y en lo que también deben estar comprometidos los patrones, con un gobierno que debe actuar como árbitro.

En este sentido, Aguascalientes debe dar muestras de madurez ofreciendo con su actitud paz y tranquilidad, donde los sindicatos no tengan que ser factor de desestabilización de la economía, más bien como un elemento adicional para el desarrollo de la actividad productiva y velando por los intereses de la sociedad, estableció el analista financiero Alberto Aldape Barrios.

La reforma laboral es una nueva forma de hacer sindicatos dentro de las empresas y así debe entenderse, sostuvo el director del Centro de Investigación y Desarrollo Empresarial (CIDE), al haber la posibilidad de una mayor libertad, pero también una situación que puede generar controversias como la que se vivió hace unas semanas, cuando tres organizaciones diputaron la titularidad del contrato colectivo de las ensambladoras de automóviles.

Además, se prevé la sustitución de las Juntas Locales de Conciliación y Arbitraje (JLCA) por tribunales, por lo que habrá una modificación en la forma de llevar a cabo las relaciones obrero-patronales, aunque la parte toral seguirá rigiendo, como es la avenencia entre ambas partes.

Un punto muy importante que trató el ingeniero Aldape Barrios fue sobre la transparencia de los contratos colectivos de trabajo, ya que los trabajadores tendrán la oportunidad de conocer las cláusulas antes de que se firme y en asamblea general determinar si están de acuerdo o hay que hacerle algunos ajustes, algo que históricamente no se ha hecho, lo que puede significar una mejoría económica y de prestaciones, en lo cual tendrán que ver directamente los sindicalizados.