Oscar Uscanga
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Tuvieron que pasar dos semanas y la muerte de siete pacientes del Hospital de Pemex en Tabasco, para que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) emitiera ayer una alerta contra el lote C18E881 del medicamento Heparina Sódica.
Dicho medicamento se comprobó está contaminado con la bacteria Klebsiella spp, la cual provoca enfermedades infecciosas en la sangre y tejidos blandos.
La Cofepris advirtió a farmacias, puntos de venta y hospitales sobre no utilizar, como lo hicieron en la última semana de febrero en la clínica regional de Pemex, ese lote de anticoagulantes que se utilizan en los procesos de hemodiálisis.
También alertó para no adquirir productos con el distribuidor identificado como José Roche Pérez, a quien la farmacéutica PiSA desconoció como uno de sus empleados, tras la compra-venta que éste hizo al hospital de Pemex, el pasado 26 de febrero.
En caso de identificar el lote, personal médico deberá inmovilizarlo y notificar a esta Autoridad Sanitaria”, dice la información que Cofepris boletinó ayer al medio día.
El 27 y 28 de febrero pacientes llegaron al hospital de Pemex a realizar sus procedimientos de hemodiálisis e incluso llevaban su propia Heparina Sódica, pero el personal del hospital les informó que ya lo tenían en existencia y les fue suministrado.
Familiares de las personas que han fallecido contaron que la bacteria les provocó malestares en la cabeza, cuerpo, escalofríos y vómito, y su posterior fallecimiento.
Con el silencio público de Octavio Romero, titular de Pemex, y de José Luis Oramas Vargas, director del hospital, los familiares se unieron en el grupo de Whats App ‘Hemodiálisis’ para enlistar muertes e irregularidades médicas, así como para apoyarse en su lucha.
Ahí comparten las respuestas y comunicados que Pemex ha emitido desde la emergencia. En el último, la empresa productiva reportó que derivado del medicamento contaminado tenía a 3 pacientes en terapia intensiva; 19 internados con salud estable, y otros 31 que son vigilados médicamente sin estar hospitalizados.
Los tres de terapia intensiva son Javier Acosta, Ricardo Ortiz y Nahúm Domínguez, según los relatos que sus esposas María Araceli García, María del Carmen May e Hilda García dieron a REFORMA.
Aunque antes de esta enfermedad no se conocían, ahora comparten sus horas en el hospital mientras observan a sus parejas sin habla, dormidos y con tubos para poder respirar.
“A mi esposo de 56 años le están inventando que fue neumonía”, narró María Araceli.
María del Carmen May apunta que la información es escasa mientras ve cómo se deteriora la salud de su esposo Ricardo, de 59 años.