Salvador Rodríguez López

Cada vez son más los sectores que se quejan del gobierno federal por su negativa de brindar el apoyo que requieren para la recuperación económica, que lejos de ello les hace cobros que todavía el año pasado no tenían, por lo que sólo les queda acogerse a los programas estatales y tratar de salir lo mejor librado posible de este túnel.

Los ganaderos reclaman menos burocratismo y mayor atención a las necesidades del sector, porque ellos han cumplido en tiempo y forma con presentar propuestas y argumentos y sólo están a la espera que respondan desde el alto mando del país.

El presidente de la Unión Ganadera Regional de Aguascalientes, Juan Pablo Franco Díaz, señaló que es urgente el apoyo del gobierno nacional para mantener esta actividad en pie y  que deje de cobrarse a los productores la inscripción o actualizaciones al SINIGA, que hasta 2019 fue gratuito y ahora cuesta 100 pesos, dinero que presuntamente se destina para pagar los sueldos del personal de este sistema nacional de identificación individual de ganado.

Ante la indiferencia de la administración central, el gobierno de Aguascalientes ofrece el respaldo que está a su alcance, como fue el caso que, ante la cancelación de la Feria Nacional de San Marcos, se organizaron tianguis ganaderos para que los productores tuvieran oportunidad de comprar sementales de diferentes especies y así mejorar la genética de las próximas crías.

Al mismo tiempo tiene en marcha varios programas de apoyo económico para el ramo ganadero, mientras de la Federación siguen esperando que haga algo similar, en donde también habrían  de participar la entidad y los mismos productores.

Para el sector ganadero resulta incomprensible lo que viven hoy, con una gran pérdida en el provecho de los diferentes eslabones de la cadena pecuaria, situación que afecta en mayor grado a los productores vaca-becerro, principalmente a los pequeños y medianos, que no obtienen la adecuada rentabilidad de sus actividades.

La Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG) en México teme que si no hay atención a sus demandas la situación puede provocar la quiebra a 800,000 pequeños y medianos productores, por lo que pide una serie de estímulos entre ellos un precio de garantía por becerro, como ya se tiene para otros sistemas de producto en el campo, entre ellos granos, oleaginosas, caña de azúcar y pesca, con lo que pueda salvaguardar a uno de los sectores que tiene relevancia en las aportaciones al Producto Interno Bruto (PIB).

En la entrevista que concedió el pasado 25 de mayo a la revista Cebú, el presidente de la CNOG Homero García de la Llanta destacó que en el país hay un estimado de 30 millones de cabezas de ganado bovino de carne, de las cuales 16 millones son vientres reproductivos y un millón de vaquillas que irán a crianza como reposición, es lo que integra el hato nacional que explota un millón de ganaderos, en su mayoría pequeños y medianos.

En números explicó que se producen 7.5 millones de crías, entre becerros y becerras, de los cuales se exportan a Estados Unidos 1.3 millones de cabezas y se engordan en corrales mexicanos 5 millones de las mismas, por lo que queda como reposición anual 1.2 millones de becerras. Se producen en el país 2 millones de toneladas de carne de res, 1.6 millones de toneladas terminadas en corrales de engorda, y 0.40 millones proceden de matanza de vacas y toros de campo.

Esta actividad representó en 2019 ingresos de divisas por más de 2,350 millones de dólares, al exportarse 1.3 millones de becerros en pie y 250 mil toneladas de carne principalmente a los Estados Unidos, lo que colocó a la cadena pecuaria en segundo lugar en valor de las exportaciones agropecuarias, solamente por debajo del aguacate y por encima del tomate, berries y tequila, con una balanza a favor por casi mil millones de dólares.

Este año ha sido difícil para los ganaderos, al establecer el líder de la CNOG que desde marzo los precios promedio pagados por los becerros, disminuyeron cuatro pesos por kilogramo y las vacas reproductoras sufrió un retroceso, ya que estaban en 15,000 pesos y se paga a 13,500; hay una pérdida por becerro de 800 pesos y de 1,500 por vaca en el criadero.

Lo apremiante hoy es activar el programa “Crédito a la Palabra” que apoyaría a 15 mil productores; que haya apoyos directos .del programa Producción para el Bienestar y compensar con un Precio de Garantía a los becerros producidos, en beneficio de 800 mil pequeños y medianos ganaderos.

De no actuar el gobierno federal, Homero García de la Llanta advirtió que no sólo se perderán hatos e infraestructura, sino que tratar de rescatarlo sería mucho más oneroso y prolongado, por lo que la respuesta está en el Presidente de la República, en los secretarios de Agricultura y de Hacienda y en la Cámara de Diputados.

REGRESIÓN

Las condiciones que se vivían en el tiempo que Lázaro Cárdenas del Río gobernó el país y la época actual son totalmente distintas, por lo que tratar de reimplantar una educación en el medio rural con estudiantes no es la mejor manera de lograr un mayor acercamiento con los avances que se registran a nivel general.

Informa el representante de la SEP, Eulogio Monreal Ávila, que serán jóvenes normalistas quienes se encarguen de impartir clases en zonas de “alta o muy alta marginación”, lo que viene a ser la reimplantación del programa que impuso el general Cárdenas en su administración (1934-1940), cuyo eje central era la educación socialista, excluyendo cualquier tipo de doctrina religiosa y combatir fanatismos, prejuicios, con lo que se podía lograr que los mexicanos anidaran un ideal de país más cercano a la igualdad en todos los aspectos, empezando por el educativo.

Entonces se contrataron personas que por lo menos hubieran cursado hasta el cuarto año de primaria para que se constituyeran en educadores de una población en su mayoría analfabeta, por lo que se entendía que no podía esperarse a que hubiera los suficientes profesores titulados para que hicieran esa labor.

Más allá de cumplir ese compromiso que Cárdenas sumió en su campaña hacia la Presidencia, el propósito era implantar la educación socialista, para ello se crearon libros específicos, en el caso del sexto de primaria se redactó sobre la guerra imperialista: “La guerra es el asesinato colectivo que los capitalistas fraguan para ahogar en sangre los justos anhelos de los oprimidos, que en la tierra luchan para conseguir un poco de pan, alguna libertad y la garantía de sus existencias”

Al final de la administración cardenista nada cambió por el simple hecho que el gobierno era capitalista y los que le siguieron también lo fueron hasta estos días, lo que para algunos estudiosos del tema fue simple demagogia ya que la pobreza y marginación ha sido y es parte de la vida cotidiana en México, como se demuestra en más de la mitad de los habitantes que actualmente viven en pobreza o pobreza extrema.

La “gran diferencia” que habrá con el programa de normalistas es que hasta el pasado sexenio esa labor la hacían jóvenes recién egresados de preparatoria y ahora lo harán practicantes de las normales, a quienes se obligará a ir a comunidades alejadas para que cumplan con el período de experiencia que les exigen a fin de obtener el diploma.

Lo que no concuerda con este “novedoso” diseño es que habiendo más de 4,000 profesores y profesoras titulados que solicitan una oportunidad de trabajo, se recurra a quienes apenas cursan la carrera, lo cual podría tener como explicación: que cuando mucho recibirán una compensación por su labor, pero no podrán ingresar al escalafón para aspirar a una plaza porque para ello tendrían que tener el certificado de conclusión de estudios.

El citado programa es la aceptación tácita del actual gobierno que no resolverá la demanda de escuelas y de una educación integral que requiere un elevado número de comunidades rurales y colonias urbanas, por lo que sólo se acercará la instrucción pero no la exige los tiempos.