Como ha sido una constante en los últimos Juegos Olímpicos y, de hecho, históricamente, los clavados han vuelto a dar una felicidad a México al dar la segunda presea olímpica de Tokio 2020 para el país, gracias a Alejandra Orozco y Gabriela Agúndez, quienes se convirtieron en las segundas atletas en poder tener una presea en sus manos.
La competencia fue en la plataforma de 10 metros en la modalidad de sincronizados, que fue una dura y pareja prueba, al menos para todos los países que no eran China, ya que las asiáticas dominaron a placer la competencia de principio a fin, con Yuxi Chen y Jiaqi Zhang, las cuales terminaron ganando el oro con más de cincuenta puntos de diferencia, mostrando la potencia que es China en esta disciplina.
Las demás participantes estuvieron peleando codo a codo por los dos restantes lugares del podio y, en la parte final, en los dos últimos saltos, Estados Unidos logró despegarse y asegurar la plata, con Jessica Parrattto y Delaney Schnell. Lo más interesante fue la pelea por el bronce que tuvo un dueño diferente casi en cada ronda. México llegó a estar en el séptimo escalón tras el segundo clavado, pero fueron escalando posiciones, aprovechando las fallas de otros países. En su cuarto clavado, Canadá falló de forma estrepitosa en un mal clavado, en donde Caeli McKay prácticamente cayó de espalda a la alberca, lo que terminó perjudicándolas en exceso, mandándolas varios puestos abajo, lo que le dio ventaja a México, que tenía una carrera parejera ante Japón, al tener sólo un punto de diferencia, faltando únicamente un clavado.
En el quinto salto, Ale Orozco y Gaby Agúndez dieron su mejor salto sumando 71 puntos, lo que le metió presión a la pareja nipona, que falló su quinto clavado. Al ver el salto de las niponas, las mexicanas de inmediato saltaron de alegría en una de las estampas que han dejado estos Juegos Olímpicos, al saber que tenían chances de obtener el bronce. Las calificaciones se dieron y se confirmó que México se llevaba el bronce con 299.70 unidades, sólo centésimas por arriba de Canadá, ante la tristeza de las japonesas, que se cayeron hasta el sexto sitio por su mal cierre. Con esto, la pareja mexicana festejó en grande la medalla de bronce, que se convirtió en la segunda presea olímpica en tierras niponas.