Hace unos días, Citigroup anunció su salida de la banca de consumo y de la banca empresarial en México. En virtud de lo anterior, he decidido abordar el tema en este espacio y explicar algunas de las consecuencias que tendrá esta controversial decisión para los mexicanos y sus finanzas durante los próximos meses.
Resulta fundamental comprender que el término “banca de consumo” es considerada como la banca de primer piso o en palabras más cotidianas, como la banca personal que se usa casi diariamente a través de la sucursal bancaria en la que se hacen depósitos, transferencias, movimientos y que nos permite solicitar cuentas con tarjetas de débito o acceder a numerosos tipos de créditos incluyendo las tarjetas de crédito. Por otro lado, la banca empresarial es aquella cuyos servicios van enfocados hacia distintas compañías para que tengan sus cuentas, nóminas y/o soliciten créditos. En conclusión, las operaciones más cotidianas para los mexicanos se verán modificadas, sin olvidar que probablemente también se verán afectadas las partidas de AFORE y los distintos seguros que se ofrecían por parte del gigante norteamericano que hace más de 15 años decidió apoderarse del entonces denominado Banco Nacional de México.
Según el aviso de Citigroup hacia el mercado mexicano, su salida incluye una venta, razón por la cual es muy probable que otro banco ya radicado en nuestro país decida adquirir la cartera de Citigroup y el nuevo banco sea quien maneje ahora las sucursales que al día de hoy tiene Citibanamex y tome el control sobre tarjetas de débito o crédito sin que se esperen modificaciones a las condiciones de los créditos y respetando todo tipo de comisiones y acuerdos.
La salida de Citigroup no se dará de un día a otro, mientras tanto será un fascinante proceso desde el punto de vista legal y comercial al que sugiero comenzar a dar seguimiento, ya que el próximo 14 de enero se especula se darán a conocer los informes y diversos estados contables, así como financieros, para comenzar con su venta. Dicha venta, deberá depender de las regulaciones en materia de competencia económica (tanto estadounidenses como mexicanas), situación que acorta principalmente las posibilidades de BBVA y quizá un poco las de Santander de poder adquirir una de las carteras bancarias más grandes de nuestro país.
Aunado a ello y aunque pareciere coincidencia, Ricardo Salinas Pliego en su rol de banquero favorito de la “Cuarta Transformación” ha anunciado públicamente su interés de investigar el valor de la banca de consumo y empresarial de Citibanamex; sin embargo, también se especula en el medio financiero que el propio Banco Mercantil del Norte (Banorte) e inclusive Banco Inbursa, puedan contender y buscar acrecentar su presencia en el mercado mexicano.
Dejo el tema sobre el tintero, esperando haya sido de su interés y con la consigna de dar puntual seguimiento ya que las decisiones que se tomen definitivamente afectarán o beneficiarán al país. Agradezco el favor de su lectura y les deseo un muy feliz fin de semana.

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Twitter: @davidrrr

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