La falta de solidaridad social obligó al Gobierno del Estado a emitir un nuevo decreto, con duración de dos semanas, que reduce el horario de cierre de negocios no esenciales y de seguir el “me vale”, podría llegarse a la suspensión de actividades, algo que ha buscado no hacer, pero si no hay otra salida se hará para buscar aminorar el número de contagios y muertes.

De manera insistente se mencionó en las páginas de este Diario que podrían ampliarse las medidas, como única manera de frenar el avance de una enfermedad que tiene al borde de su capacidad a los centros hospitalarios, por lo que ahora tienen la palabra los habitantes de los once municipios, que se ciñen a las normas sanitarias para salir de esta encrucijada o volverán los días en que se bajen las cortinas y venga la paralización laboral, que tanto daño causa moral, económica y familiarmente.

El titular del Poder Ejecutivo del estado, Martín Orozco Sandoval, fue muy claro al citar que con el decreto se busca no llegar a los altos índices de infección que se registraron en octubre pasado, para ello se requiere que se reduzca la movilidad social, por lo que los negocios con venta de productos que contengan alcohol cierran a las 10 de la noche y con un aforo del 30%. Con ello se pretende acortar la tasa de contagios de coronavirus y se logre mantener en buenos niveles la atención hospitalaria, que en los últimos días ha tenido un repunte en los casos positivos y de pacientes internados.

Como ha sido la constante a lo largo de la pandemia, el mandatario reiteró el llamado a los ayuntamientos a incrementar la vigilancia y la supervisión, que sean más exigentes en el campo de sus atribuciones, como tianguis, mercados establecidos y sobre ruedas, comercio semifijo y ambulantaje, lo mismo que en los giros reglamentados. Sobre el particular, el secretario general de Gobierno, Juan Manuel Flores Femat, informó que en reunión con los alcaldes se tomó la determinación de regular el horario, el aforo y el respeto a las normas sanitarias que deberá observar cada establecimiento.

Orozco Sandoval puntualizó que es indispensable una labor coordinada para que surta efecto, por lo que los distintos niveles de autoridad deben trabajar hacia un mismo objetivo, lo que se refleje en la disminución de contagiados y decesos.

En tanto, siguen sin funcionar los espectáculos o eventos públicos de cualquier índole, lo mismo que las visitas a los cementerios, también se regulará el aforo en parques y espacios públicos, principalmente en tianguis y centrales de abasto y se permitirá un aforo máximo de 30% en comercios de cualquier ramo.

TESTARADA

Los momentos que se viven son de airear aquello que deje alguna rentabilidad política, por lo que no son, de ninguna manera, fortuitos los golpecillos que recibe el Ayuntamiento de Aguascalientes, que llevan implícitos reducir su capacidad de respuesta, o por lo menos sembrar entre la sociedad que las sonrisas son insuficientes para resolver los problemas que resienten los distintos segmentos.

Mientras está en el horno el asunto del agua potable, que desde 1994 es un tema que recicla cada vez que hay elecciones, hoy se hace calistenia con la trama del comercio informal, en donde distintos actores tratan de imponer su criterio obligando al Municipio a actuar a la defensiva ya que no tiene otra disyuntiva.

Por una parte el gobernador Martín Orozco ha sido enérgico en exigir que todos los ayuntamientos actúen con mayor sentido de responsabilidad, particularmente el de Aguascalientes, que al ser el principal centro demográfico asienta la mayor cantidad de contagios, por lo que el área de Reglamentos tiene que actuar con más diligencia y no dejar la mayor carga de trabajo a los agentes sanitarios.

En este sentido, es fundamental contar con su participación y ante todo que se refleje en visitas continuas de inspección que permita determinar si laboran dentro de los lineamientos establecidos o deben recibir alguna advertencia o sanción, sólo así se hará respetar la ley y a las nuevas normas de comercialización y convivencia.

Por su parte, los dirigentes de la agrupación de comerciantes del Centro y la representación del comercio establecido unieron sus voces para exigir al Ayuntamiento una respuesta al pliego petitorio que entregaron hace dos meses y en el que hacen varios comentarios sobre el ambulantaje, que desde su perspectiva lesiona sus intereses. En el escrito bordan el tema de la pandemia, las aglomeraciones y la falta de higiene en comercios que funcionan en la vía pública del primer cuadro, por lo que demandan la intervención de la autoridad, pero pasa el tiempo y todo sigue igual.

Consideran que falta voluntad del Ayuntamiento para controlar a ese tipo de comercio y que desde su punto de vista trabajan en la informalidad, desconociéndose el padrón de ambulantes y semifijos con permiso y sin él. Reclaman que los regularicen y que no sean una competencia para los establecidos.

Por su parte, desde hace cinco años el actual Gobierno de la ciudad ha negado que se extiendan nuevos permisos, pero el director de Mercados, Áreas Comerciales y Estacionamientos Municipales, Israel Díaz García, dio a conocer que en el presente año se han recibido entre 20 y 25 solicitudes para comercio ambulante y de ellas el 60% es aprobado, asegurando que en ningún caso es para el Centro de la ciudad, por lo que la mayoría es hacia la zona oriente por la densidad poblacional.

Tratando de reducir la presión intervino Gerardo Beltrán, secretario del Ayuntamiento, al aseverar que se analiza el pliego petitorio de los comerciantes y les recordó que “no es un asunto que se resuelva de un día para otro”, ya que se requiere de terrenos adecuados para reubicar a los comerciantes que trabajan en la zona Centro, de los cuales carece la autoridad municipal. Asimismo, afirmó que existe la sensación de crecimiento de ambulantes en la zona Centro, pero son sólo de temporada, como el mes de diciembre “y otros meses del año donde existe permisos de temporada”.

Mientras comienzan las campañas políticas y los candidatos asumen compromisos seguirán los coscorrones para la autoridad municipal, que si tuviera un poco de tiempo podría leer en la hemeroteca los conflictos que han vivido quienes la precedieron, con el ingrediente que hoy existen propósitos futuristas que salen de palacio menor y esto es lo que desata obuses de todos tamaños.

ALGO DEJA LA PANDEMIA

Desde la mitad del siglo pasado empezó a combatirse el cobro de las cuotas escolares y pese a que la ley es muy clara, en el sentido de que la educación pública es gratuita, siempre se encontró un resquicio para saltarse el ordenamiento constitucional, por lo que a “chaleco” obligaban a los padres de familia a pagar.

Es hasta ahora, en que comenzó el segundo semestre del año lectivo 2020-2021, cuando finalmente se contuvo el citado cobro, pero no por decisión de las directivas de paterfamilias sino que al no haber clases presenciales por motivo de la pandemia, no había razón para adelgazar la cartera de los progenitores, de ahí que el 80% no hizo la aportación “voluntaria”.

Se determinó que todo gasto que demande la escuela sea costeado con recursos del Programa de Apoyo a la Gestión Escolar (Proage), lo que en términos prácticos es como debe de ser, que las autoridades resuelvan las necesidades que tiene la institución, tanto de mantenimiento como la compra de útiles, aunque con ello se acaba un ingreso que en algunos casos tenía otros fines.

ILUSIONADOS

Con la emoción del niño que estrena zapatos o tenis, o que al fin tiene a su alcance algo que por mucho tiempo ha anhelado, comienza el desfile de soñadores, pero sólo unos cuantos serán los que puedan calzarse esos zapatos o tener entre sus manos lo que han esperado.

En política se cumple cabalmente el mandato divino, que son muchos los llamados pero muy pocos los escogidos, lo que dependerá en gran medida que ellos y ellas sepan convencer a los electores de que poseen la varita mágica para cambiar la situación en que se desenvuelve la vida colectiva y particular, lo que en sentido práctico no será nada fácil ya que por más que aprieten a los actuales gobiernos Estatal y Municipal no hay recursos económicos para resolver cuestiones fundamentales, como la repavimentación de calles, ampliación de la red de agua potable y alcantarillado, cambio de luminarias, mayor seguridad, apoyo a la inversión y elevación del empleo, entre lo más destacado.

Cada partido se prepara para enviar a los campos de la verbosidad a los más duchos, con la esperanza de que puedan persuadir a los oyentes, sin embargo, esta vez será totalmente diferente en virtud de las medidas sanitarias, por lo que de aquellos mítines de cientos y hasta miles de asistentes se reducirán a unos cuantos que quieran escucharlos a través de los mensajes en los celulares y pantallas, de ahí que tendrá que haber mayor imaginación para atraer y mantener la atención, ya que no basta con llenar cuanto espacio sea posible con espectaculares, o que se atiborre la televisión con pronunciamientos que sólo son ataques entre partidos.

Tal vez lo que pueda redituarles algún beneficio es regresar al “toca-toca”, esto es, ir casa por casa para recitar las promesas de un mañana mejor, pero no habrá seguridad de que puedan centrar el interés de los habitantes.