De acuerdo con la revista científica líder en el mundo, Nature, científicos de la Universidad de Duke crearon el primer dispositivo electrónico totalmente funcional y reciclable con una impresora sostenible.

Los científicos de la Universidad de Duke demostraron que es posible imprimir componentes complejos de ordenadores con tres tintas de base de carbono en superficies de papel y materiales ecológicos. En un comunicado oficial afirmaron que este avance motivaría una nueva generación de dispositivos totalmente reciclables, acción fundamental para luchar contra la epidemia global de residuos electrónicos.

Aaron Franklin, ingeniero y líder de la investigación, afirma que, aunque probablemente los componentes de silicio en los ordenadores nunca desaparezcan, estos nuevos elementos podrían formar parte de futuras aplicaciones. Su objetivo no es reemplazar la tecnología que se utiliza actualmente, sino motivar el uso de alternativas sostenibles en tanto que el usuario incorpore nuevos dispositivos a su día a día.

El equipo de Franklin utilizó tintas de grafeno y de nanotubos de carbono, ampliamente utilizados en el campo de la impresión electrónica, para crear un transistor de ordenador.

El transistor es un componente electrónico integrado con materiales semiconductores que revolucionó la fábrica de los aparatos electrónicos, permitiendo minimizar su tamaño por practicidad, detalla Iván Gómez, experto en electrónica de consumo de ZonaTECH.
Para Gómez, ‘‘la posibilidad de crear este componente en una versión sostenible podría significar un gran paso adelante en la electrónica sustentable, teniendo en cuenta que en países como España se producen más 900.000 toneladas de basura electrónica al año’’.

Como tercer material, utilizaron tinta nanocelulosa, un dieléctrico derivado de la madera con función aislante, por lo tanto, totalmente biodegradable. Tal y como han declarado, este último componente fue clave para lograr dispositivos totalmente funcionales y reciclables.

El uso de estos tres materiales en una impresora de inyección a temperatura ambiente permitió la creación de transistores de carbono funcionales con vigencia de hasta seis meses después de su primera impresión.

Tras sumergir los transistores en una serie de baños, aplicarles vibraciones con ondas sonoras y centrifugarlos, los investigadores comprobaron que eran altamente reciclables, pues recuperaron casi la totalidad de los nanotubos de carbono y el grafeno.

Ambos materiales se pueden reutilizar en otra impresión sin perder sus cualidades, además, gracias a que la nanocelulosa deriva de la madera se puede reciclar junto al papel en el que se imprimió.