Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

Más de 300 detenidos en protestas contra un proyecto de ley que prohíbe las “afrentas” al himno nacional chino… (elpais.com).

Comentario:

La tensión ha vuelto a las calles de Hong Kong. La tregua se debió al coronavirus. Pero ya la pandemia pasó a segundo término. La gente en Hong Kong ha vuelto a manifestarse. Aunque la mayoría usa tapabocas, de sana distancia no hay nada. ¿Qué hace a los habitantes de una ciudad desafiar al temor de contraer coronavirus? Básicamente dos leyes que ha estado cocinando China con el respaldo de un gobierno local leal al gigante asiático.

Recordemos que antes del coronavirus, la principal queja de los de Hong Kong era que China deseaba pasar una ley para extraditar a los sospechosos. Con las manifestaciones, esa ley terminó en el congelador. Los de Hong Kong pelearon entonces con éxito por su constitución que les brinda autonomía de China hasta el año 2047. Esto es, a cincuenta años de que Gran Bretaña entregó la posesión a China.

Parece ser que durante la cuarentena los legisladores chinos estuvieron trabajando y modificaron el proyecto de ley ampliándolo y reenfocándolo. El resultado fueron dos iniciativas de ley. Una contra insultos al himno nacional chino y la otra contra la traición.

Y es que durante algunos encuentros de soccer desarrollados en Hong Kong, los asistentes abuchearon el himno chino. El proyecto de ley considera condenas de hasta tres años de cárcel y multas de hasta 50,000 dólares de Hong Kong (aproximadamente 650 USD), a quienes muestren comportamiento poco respetuoso (los que silben pues) hacia el himno chino. También contempla que la letra, música e historia del himno sean enseñadas en las escuelas.

La segunda ley es más grave y puede haber espacio para lo subjetivo. La legislación prevé “impedir, detener y castigar las actividades terroristas e independentistas, que conduzcan a la subversión de los poderes del Estado.” El problema es que no queda claro qué se entiende por “impedir”, “detener”, “castigar”, “terroristas”, “independentistas” y, sobre todo, “subversión.” Menos se entiende en una zona supuestamente independiente.

Obviamente la gente de Hong Kong ve con temor una ley así y prefiere salir a las calles arriesgando posibles contagios. Y no solo los ciudadanos de Hong Kong rechazan la nueva ley. Estados Unidos y Europa han expresado preocupación por una ley que disminuye la libertad a su entender. Trump ha amenazado con aplicar sanciones.

Por su parte, China dice que la nueva ley casi no afectará a nadie y que, potencialmente, mejorará la seguridad de la zona. Además, ha respondido a los Estados Unidos que, de tomar medidas en relación con Hong Kong, aplicará represalias. Más les vale a los de Hong Kong que aprendan a vivir su nueva realidad, ahora, no en el 2047.

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com