Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

Fue un triunfo histórico. Gabriel Boric se impuso a su rival, José Antonio Kast, por una amplia ventaja de casi 12 puntos en la segunda vuelta de las elecciones celebradas a finales de diciembre en Chile… (bbc.com).

Comentario:

Cuando Gabriel Boric se convirtió en candidato de una alianza de partidos declaró: “Si Chile fue la cuna del neoliberalismo, también será su tumba.” Este joven (tiene 36 años) surgió a la fama como líder estudiantil en protestas. Hoy es presidente electo y tiene como reto el cumplir su promesa de acabar con el neoliberalismo sin llevar a Chile al desastre económico. ¿Podrá hacerlo?

Para empezar, ¿es tan malo el neoliberalismo? ¿Llevó a la ruina a Chile? Los detractores del neoliberalismo (comenzando por YSQ en México) lo culpan de todos los males de un país. Dicen que el libre mercado es maligno por sí mismo y se niegan a ver sus ventajas. El modelo está basado por un entorno macroeconómico regido por las leyes de oferta y demanda sin restricciones. Pero los textos económicos que lo describen y enseñan, nunca niegan que su desventaja son las desigualdades que provoca. Los ricos se hacen más ricos y los pobres se hacen más pobres. No lo oculta, sino que expresa que el gobierno está ahí para acabar o al menos desalentar esas desigualdades. Y para ello cuenta con la política fiscal: impuestos y gasto gubernamental.

En los países donde se aplicó el neoliberalismo, como México y Chile, sus gobiernos fallaron en entender que al libre mercado hay que contrarrestarlo con ayuda social, política de emprendimiento de micros y pequeñas empresas, vigilancia empresarial y justicia impositiva. Si lo que hicieron estos gobiernos fue enriquecer a la clase política, entregar recursos a las empresas ricas, ignorar monopolios y oligopolios y perdonar impuestos a las empresas poderosas, no es sorpresa que las desigualdades salieran a flote.

Ni es sorpresa que las manifestaciones se hicieran presentes en Chile el día que aumentó el transporte público. Manifestaciones que crecieron y se volvieron contra el modelo económico con el neoliberalismo como enemigo. Chile no estaba mal en los números económicos, el problema fue que los beneficios no fueron equilibrados para todos los segmentos de la población.

Hoy Chile tiene un presidente electo que tendrá que aprender a tratar con los empresarios para que no se lleven sus empresas del país, negociar con los partidos políticos (su partido sólo tiene 5 de 155 diputados), cambiar al sistema de pensiones (que fue imitado por México entre otros) sin duda por uno centralizado con la carga fiscal correspondiente, cuidar la seguridad (el narcotráfico es naciente, pero existe), gobernar para todos (Boric es fuerte partidario del aborto y la igualdad sexual) y, sobre todo, hacer sentir a todos los chilenos que su juventud e inexperiencia no son desventajas para mover un país cimentado en la derecha, hacia la izquierda (no usa corbata, pero al menos ya cubrió sus brazos tatuados con sacos). ¿Podrá con el paquete?

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas.

salonsomendez@gmail.com.

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