Como parte de sus competencias, la Procuraduría Estatal de Protección al Ambiente supervisa los centros de acopio de residuos de manejo especial, mejor conocidas como chatarreras. En lo que va del año se han revisado a 42 de estos espacios de reciclaje especializados en materiales como llantas, cartón, papel, PET u otros materiales y se han iniciado 11 procedimientos jurídico-administrativos de sanción.

El jefe del Departamento de Inspección y Vigilancia Ambiental de la Proespa, Miguel Ángel Hernández Rodríguez, aseveró que no existe un padrón exacto de estos centros de acopio o chatarreras, ya que abren y desaparecen de modo constante. Aseguró además, que si estas empresas son motivo de un impacto ambiental, se les aplican sanciones que van de 2 a 20 mil Unidades de Medida y Actualización (UMA).

Una de las sanciones más constantes se relaciona con que las chatarreras no cuentan con las autorizaciones respectivas de operación y las instalaciones no son las adecuadas. Aparte suelen instalarse en suelo desnudo, provocando contaminación al no haber una placa de concreto o asfalto para almacenar los materiales que se separan o reciclan.

La contaminación puede ocurrir hacia el suelo desnudo si se da un escurrimiento de los líquidos contenidos en PET, botellas o en residuos que ahí se coloquen, ya que la gente no suele enjuagarlas, aunque eso sería lo ideal.

Según la Proespa, el 60% de las denuncias que reciben se relacionan con manejo inadecuado de la basura industrial. El 40% restante tiene que ver con otros ámbitos de competencia de la instancia, como agua, aire, industria, ladrilleras, empresas y los casos de maltrato animal.

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