Por más que el gobierno mexicano pretenda ser análogo a los países del primer mundo hay una distancia que parece infinita pese a la cercanía con uno de ellos y para lo cual basta un botón: no hay seguro del desempleo, por lo que el mexicano que está sin trabajo tiene que hacer toda clase de maniobras para sobrevivir.

La incidencia sanitaria obligó al cierre de empresas y esto generó dejar sin empleo a miles de personas que de la noche a la mañana se quedaron sin ingreso. En los casos en que recibieron una indemnización ayudó a solventar los gastos de tres o cuatro semanas, pero aquellos que no obtuvieron la compensación los obligó a gastar el guardadito, o empeñar o vender algunos enseres, salidas apremiantes que pronto se terminan por lo que sólo queda recurrir a los familiares y amigos en espera de un apoyo.

Lo ideal es que exista un seguro de desempleo mediante el cual sea un soporte mientras se consigue un trabajo, tal como sucede en otros países, hecho que al mismo tiempo obligaría al gobierno a buscar la manera de ampliar el marco de ocupación y así no tenga que aplicar recursos públicos en este renglón.

Cada vez que surge un problema de las características actuales se plantea de inmediato en las Cámaras de Senadores y Diputados cubrir ese vacío legal, pero es bien sabido la pachorra de sus integrantes, por lo que una vez que pasa el temporal dejan de hablar del asunto.

La cuestión radica en que la Constitución no contempla ningún seguro de desempleo por parte del gobierno, lo único que hay en la Ley Federal del Trabajo es el pago equivalente a tres meses de salario y 20 días de salario por cada año de servicios, esto cuando la situación es por despido injustificado o por causas económicas.

Asimismo, en caso de desempleo se autoriza que los trabajadores saquen parte del dinero de la subcuenta para el retiro. En este caso las personas sin trabajo con al menos cinco años de cotización pueden hacer un retiro de un monto igual a 90 días de sus ganancias promedio en las últimas 250 semanas de cotización, o el 11% de su cuenta individual, lo que sea menor.

Quienes cotizaron durante tres a cinco años por al menos 12 contribuciones bimestrales al Instituto de Seguridad Social pueden hacer un retiro igual a 30 días de ingresos utilizados para calcular sus contribuciones, con un máximo de 10 veces el salario mínimo vigente en la capital del país, permitiéndose un retiro cada cinco años y cuando la persona asegurada regrese a trabajar, el monto que obtuvo por el desempleo deberá devolverlo, con lo que recuperará las semanas cotizadas que le servirán al final de su vida laboral para definir la suma de su pensión.

Lo puntualizado se refiere sólo a quienes laboran de manera formal y que cubren sus cuotas ante la Afore (Administradora de Fondos para el Retiro), pero hay millones de mexicanos que están en la economía informal (alrededor del 54% del total de la fuerza laboral), que no tienen acceso a ningún beneficio de la seguridad social y que al quedar parados no tienen a dónde recurrir.

Darío Celis, en la columna que escribe para El Financiero, señaló el pasado 21 de abril que por el Covid-19 México perderá entre 1.5 y 2.1 millones de empleos y si se tuviera que pagar un seguro de desempleo significaría una erogación para el gobierno de entre 23 mil y 33 mil millones de pesos, por lo que difícilmente buscará que se hagan las modificaciones legales.

En tanto, a lo más que han llegado los diversos órdenes de gobierno es entregar por una sola vez alguna cantidad a diversos grupos, con lo que dan por concluido el apoyo a los desempleados, cantidad que cientos de miles no reciben.

AYUDA SELECTIVA

Una muestra de que las buenas intenciones quedan cortas está el caso de los aseadores de calzado que laboran en distintos lugares de la ciudad de Aguascalientes, al destinar el Ayuntamiento cuatro mil pesos para cada uno de ellos, lo que visto de manera general es una buena acción, ya que su labor ha decaído hasta en un 80% debido a la inactividad a que ha sido obligada la sociedad.

Salvo los empleados de alguna dependencia pública, de bancos o algún paseante, no hay quien se acerque a esos espacios, por lo que hay días en que terminan el turno con una o dos boleadas, cuando lo normal son  diez, doce o más.

Por lo anterior la autoridad municipal puso en marcha un programa de apoyo, al otorgar cuatro mil pesos a cada uno, pero esta cantidad fue sólo para los miembros del sindicato de aseadores de calzado que a su vez son los dueños de los lugares, por lo que quedaron fuera los ayudantes, que son uno o dos por cada paradero.

Para darle mayor legalidad a la aportación se entregó a cada beneficiado un número y que a su vez era cambiado por otro para que pudieran cobrar, con lo que bien pudo haberse abreviado con un listado y la presentación de una identificación oficial.

Los “chalanes”, como se autonombran los mismos ayudantes, quedaron fuera al no ser miembros del sindicato, pero para efectos públicos se dijo que se apoyó a todos, aunque en la práctica fue sólo a una parte y que son los que tienen menos problemas económicos, puesto que de cada boleada sus trabajadores entregan la mitad.

Si se hubiera querido hacer sin burocratismo habría alcanzado con acudir a cada bolería con el dinero y mediante una copia de la credencial de elector entregar la cantidad a cada uno de ellos, con lo que se cumpliría el propósito.

Un punto que recibe nula atención es que ninguno de los “chalanes” está registrado en el Seguro Social ni el Infonavit, tampoco cotiza en la Afore, de manera que cuando se enferma o ya no puede trabajar queda en total desamparo, lo mismo que su familia al estar fuera de la seguridad social.

Lo más severo de todo es que el líder del sindicato es funcionario municipal por lo que ven una barrera para hacer valer sus derechos y aún más grosero es que varios de sus clientes son diputados, regidores y titulares de dependencias gubernamentales, que nada les interesa por conocer la situación en que se encuentran.

OLVIDARON AL AUTOR

En el atrio de la Catedral Basílica se colocó la escultura de la cruz que bendijo Su Santidad Juan Pablo II, durante la visita que hizo a Aguascalientes el 8 de mayo de 1990, sin embargo se dejó de lado el nombre del escultor: Fernando García Villegas, un artista que ha creado otras imágenes que hay en la ciudad. Es importante tener presente este dato porque deja constancia que aquí hay personajes de valía. La efigie ante la cual oró el papa polaco, hoy elevado a los altares, se localiza entre la puerta principal y la capilla dedicada a la Virgen de Lourdes, lugar en que se encuentran los restos de los obispos Ramón Godínez y Rafael Muñoz, por lo que puede ser apreciada por feligreses y visitantes al máximo templo diocesano.

TAN SIMPLE COMO ESO

En alguna ocasión se comentó Con Usted el método que utilizaba el entonces presidente municipal de Aguascalientes Felipe Reynoso Jiménez para comprobar que los funcionarios cumplían de manera eficiente con su labor. Acompañado sólo por el chofer y en el momento menos esperado llevaba a cabo visitas de campo, con lo cual comprobaba que los informes que le entregaban eran verdaderos, lo cual generó que en una de esas inspecciones a la entonces delegación de San Francisco de los Romo tuviera a la vista un avance de obra del 30%, cuando el titular del área había asegurado que era del 70%, lo que bastó para pedirle la renuncia. De la misma manera se puede hacer con Veolia, que jura por todos los santos galos que el suministro de agua en las colonias es eficiente, pero que contradicen los habitantes que no saben a quien recurrir para que atienda sus quejas. Sería suficiente que alguien en la alcaldía hiciera visitas a los fraccionamientos que denuncian falta del vital elemento y una vez evidenciado el problema se tomen cartas en el asunto. Tan sencillo como eso, claro, si verdaderamente se quiere servir a los aguascalentenses.