El cierre temporal de negocios de alcohol no debe verse como algo catastrófico, sino como una necesidad de prevención para frenar la propagación del COVID, para cuidar la salud de la población, por lo que cuestionó que haya quienes disfracen el giro que manejan para seguir funcionando y hay quienes lo hacen en la clandestinidad.
El vocero oficial de la Diócesis, P. Rogelio Pedroza González, señaló que no se trata de una decisión perjudicial, porque más vale cerrar los establecimientos no esenciales por una o dos semanas, que llenar los hospitales de pacientes; claro está que hay repercusiones económicas, pero el bienestar general debe prevalecer; debemos actuar en forma razonable, esta pandemia pronto pasará y volveremos a nuestra vida y actividades normales.
Destacó que en este tiempo de angustia, zozobra y soledad, todos necesitamos de acompañamiento, y más aún las personas que atraviesan por situaciones complicadas, por la enfermedad o fallecimiento de un ser querido y hasta por la pérdida de empleo.
“No debe haber necesidad de coaccionar a la gente, las medidas de prevención y seguridad las debemos de tomar voluntariamente”.
Observó que cada vez nos preocupamos menos por el bien común, cuando deberíamos estar atentos a las necesidades del prójimo, “pero el individualismo nos rebasa, sólo nos preocupa resolver nuestras necesidades y nos hacemos disimulados a las carencia de los demás”.
Asimismo, habló del mensaje del Papa con motivo del pasado Día Mundial de las Comunicaciones Sociales; refirió que casi no nos damos cuenta de cómo nos volvemos ávidos de chismes y de habladurías, de cuánta violencia y falsedad consumimos.
A menudo, en los telares de la comunicación, en lugar de relatos constructivos, que son un aglutinante de los lazos sociales y del tejido cultural, se fabrican historias destructivas y provocadoras, que desgastan y rompen los hilos frágiles de la convivencia.
“Necesitamos sabiduría para recibir y crear relatos bellos, verdaderos y buenos; necesitamos valor para rechazar los que son falsos y malvados; necesitamos paciencia y discernimiento para redescubrir historias que nos ayuden a no perder el hilo entre las muchas laceraciones de hoy; historias que saquen a la luz la verdad de lo que somos, incluso en la heroicidad ignorada de la vida cotidiana”, repuso.