La diputada Paloma Amézquita, presidenta de la Comisión de la Familia y Derechos de la Niñez en el Congreso, se pronunció por cero violencias contra los menores.
Consideró que debe respetarse el derecho que tienen los padres a educar a sus hijos, pero no debe tomarse como pretexto el correctivo para ejercer agresión física o emocional.
Interrogada sobre la reciente aprobación en el Senado, para prohibir que se recurra a los golpes, empujones, pellizcos, mordidas, tirones de cabello o de orejas, entre otras agresiones, dijo que en Aguascalientes hay un marco legal que protege a los menores.
Refirió la Ley de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes del Estado, que protege el pleno ejercicio de los derechos humanos de este sector de la población.
El objetivo es garantizar la defensa de los menores que habitan y transitan en el Estado, conforme a su edad, desarrollo evolutivo, cognoscitivo y madurez.
Además, citó el Artículo 57, el cual establece que las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a una educación de calidad que contribuya al conocimiento de sus propios derechos, basada en un enfoque de derechos humanos y de igualdad sustantiva, que garantice el respeto a su dignidad humana.
Quienes ejerzan la patria potestad, tutela o guarda y custodia, pueden decidir e intervenir en la educación que habrá de dárseles y corregirlos en su conducta, lo cual no implicará violencia familiar. Asimismo, cabe añadir que el Código Civil local prohíbe castigos corporales o tratos crueles, denigrantes o humillantes que atenten contra su integridad física.
“Sabemos que existe violencia contra los menores, por eso es fundamental hacer conciencia para que padres o tutores traten a los niños con respeto, y denunciar los actos de violencia que se conozcan; no hacerlo convierte al testigo en cómplice y favorece la impunidad”, mencionó.
Finalmente, destacó que las reformas federales del ramo habrán de analizarse, y de ser necesario, se bajarán a la normatividad local en el entendido de que las leyes federales pueden aplicarse en todo el país.