El gobernador Martín Orozco ayer presidió la videoconferencia Cero Tolerancia, No más Violencia, ofrecida en este Día Naranja por la maestra Edurne Ochoa; reconoció que hay mucho por hacer, sobre todo en la formación dentro del seno familiar, desde donde con el ejemplo se debe actuar en pro de la igualdad, el respeto a la vida y la dignidad de las mujeres.

Expresó que “tenemos una gran deuda con las mujeres, al destacar que más allá de esta conmemoración se debe vivir con el convencimiento de que en cualquier esfera social aspiramos a la no agresión.

Subrayó que se debe migrar de los discursos a las acciones específicas que garanticen la seguridad, la paz y la dignidad de las mujeres en todos sus ámbitos.

Recordó que el pasado 9 de marzo su gobierno publicó el Protocolo para la Prevención, Atención y Sanción del Hostigamiento Sexual y Acoso Sexual en la Administración Pública del Estado, que busca erradicar las violencias contra las mujeres desde el interior, para poder replicar estos esfuerzos al exterior, con congruencia.

Al finalizar su participación en este encuentro, reiteró que seguirá trabajando por la construcción de políticas públicas transversales y estrategias en educación que apelen a la protección de las mujeres y las niñas de la entidad, con Cero Tolerancia a la violencia que atente en contra de ellas.

La conferencista resaltó la importancia del respaldo por parte de los gobiernos y el destino de recursos públicos a la lucha por la erradicación de los hechos que vulneran los derechos y la vida de las mujeres.

Dijo que es necesaria la voluntad política y el trabajo desde el interior de los gobiernos, pues en un porcentaje del 85%, las violencias ocurren precisamente dentro de los espacios públicos.

Se pronunció por sensibilizar en la perspectiva de género, pues incluso las propias mujeres que sufren de violencia al interior de sus trabajos u hogares, por temor a las represalias no denuncian, apuntando que sólo 3 de cada 10 mujeres en esta situación, alzan la voz.

Finalmente, expuso también una larga lista de conductas sociales que han sido normalizadas y que son tipificación del acoso y el hostigamiento, por lo que es muy necesario que sean identificadas y visibilizadas tanto por hombres como por mujeres.