Celebrarán Domingo de Ramos desde la puerta

La Iglesia Católica celebrará este domingo el Domingo de Ramos, que marca el comienzo de la Semana Santa, recordando el ingreso de Jesús en Jerusalén. Sin embargo, como fue anunciado por la Diócesis de Aguascalientes, atendiendo las recomendaciones por la pandemia del COVID-19 en esta ocasión no se realizarán grandes celebraciones eucarísticas con el pueblo. En consecuencia, la Santa Sede, y las iglesias particulares, han emitido varias disposiciones para la celebración de estas fechas, así como durante la semana mayor.
Ante la imposibilidad de acudir a una procesión o a una iglesia, con los ramos que caracterizan a esta fiesta religiosa, se invita a colocar ramas en las ventanas o en los balcones de las casas. Según la tradición cristiana, los habitantes de Jerusalén colocaron palmas en el suelo para que pase Jesús, quien iba montando un burro. Una semana después de recibirlo con honores, ocurrió su crucifixión en esa misma ciudad. “Se trata además de una actividad que puede ayudar a los padres a celebrar con los niños”, de acuerdo a la Agencia Católica de Informaciones. Para esta ocasión y por la alerta sanitaria, no es necesario utilizar hojas de palma. Recientemente se dio a conocer una iniciativa que invita a los fieles a pone una rama verde, de cualquier tipo y arreglada en casa, en la ventana o puerta para que amanezca durante el domingo. También, se puede hacer una oración especial familiar para el momento en que se coloquen las ramas.

Con la celebración del Domingo de Ramos, la comunidad católica inicia la semana más importante del Año Litúrgico, a lo largo de la cual se hace el memorial de la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Al agitar las Palmas con alegría se conmemora cuando Jesucristo hizo su entrada a la ciudad santa de Jerusalén montado en un burrito. Según la tradición, aquel día, saliendo a su paso la gente cantaba: “Hosanna, bendito el que viene en el nombre del Señor”. Era una multitud de mujeres y hombres, de niños y adultos, entre los cuales se encontraban muchos que efectivamente reconocían a Jesús como aquel que venía en nombre del Señor Dios y que, desde esa conciencia, lograban contagiar a otros con su entusiasmo. Por ello sus exclamaciones estaban llenas de alegría y de esperanza.