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Agencia Reforma

CDMX.-Cada trazado es único, como las huellas de los dedos.
Las sedes tienen sus características propias definidas, sus elementos que los hacen como son, ya sea un grupo de curvas, o su rapidez o la arquitectura de sus edificios de paddocks o pits.
Los pilotos saben qué hace especial cada trazado, además de que saben adaptarse a cada uno de los escenarios a los que se enfrentan.
Esto es Barcelona para muchos de ellos. De todas las pistas que están en el calendario moderno de Fórmula Uno, ninguno está tan arraigado en el ADN de los pilotos que el Circuit Barcelona-Catalunya, el cual, por trigésima ocasión recibe a la máxima categoría del deporte motor para el Gran Premio de España.
En Montmeló, en aquel lejano febrero de 2020, los equipos hicieron sus pruebas de pretemporada, sin saber que pasarían cinco meses sin competir.
Ahora, tras 25 semanas, regresan, pero ahora, a correr el sexto GP de la temporada, en el que demostrarán que lo presumido en invierno, los llevará al éxito en verano.
Son miles de vueltas las que cada piloto de F1 ha realizado en el trazado español de 4.655 kilómetros, por lo que la memoria juega un papel muy importante en esta prueba, la cual fue ganada en seis ocasiones por el alemán Michael Schumacher.
De hecho, a pesar de que en la última década, Lewis Hamilton ha sido el que más banderas de cuadros ha logrado (4), el Barcelona-Catalunya sigue siendo tierra de Schumi.
“En Barcelona el circuito que mejor conocemos de nuestro calendario, pues solemos viajar a España para los test de invierno y para la carrera en el mes de mayo, que es la primera de Europa. Este año nos vamos a enfrentar al calor que hará allí en pleno mes de agosto, con temperaturas superiores a los 30 grados”, dijo Toto Wolff, director del equipo Mercedes.