Citlalli Medina
Agencia Reforma

CDMX.- El cántico de «Vení, vení, canta conmigo que un amigo vas a encontrar, que de la mano de Diego Cocca todos la vuelta vamos a dar», se ha convertido en su himno a la ilusión y ayer volvió a encender esa llama a la que el Atlas comienza a acostumbrarse.
Primero los Zorros rompieron los 70 años sin título, y ahora, las heridas que tenían con el eterno rival, Chivas, comienzan a sanar.
Bajo las órdenes de Cocca son cuatro partidos sin perder; el último, con ese placer extra de dejar fuera de la Liguilla al Rebaño, mientras ellos dan un paso firme a la antesala de la Final.
Aunque la balanza se inclinaba levemente a más asistentes Rojinegros, por momentos Chivas volvió a sentirse como en casa. Así lo hizo sentir al principio del partido su afición con los gritos del «¡Chivas-Chivas!» y los abucheos al rival.
Una guerra de cánticos dedicados el uno al otro recordó el regreso de las barras al Estadio Jalisco porque ambos sectores coparon las cabeceras. La norte era rojinegra y en la sur hicieron presencia los rojiblancos.
El gol de Aníbal Chalá silenció a los visitantes y liquidó cualquier aspiración de remontada. De manera tardía el gol de José Juan Macías los volvió a meter al partido y en cuestión de minutos la fiesta fue totalmente atlista.
En el día del maestro, Cocca volvió a demostrar su categoría al frente de la Academia, mientras el himno de la ilusión retumbaba en el inmueble de la Calzada Independencia.

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