Amallely Morales
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Violencia intrafamiliar, abandono de padres o cuidadores y drogadicción son los principales factores que contribuyen a que niños y adolescentes sean reclutados por el crimen organizado, aseguró la organización Reinserta.
En un estudio cualitativo, la asociación civil aplicó entrevistas a adolescentes que fueron privados de su libertad en centros de reinserción a menores luego de cometer diversos delitos. Algunos, incluso, homicidios a la edad de 11 años.
«Abandono por ausencia física, negligencia e inestabilidad promueven el ingreso a delincuencia organizada», fue uno de los hallazgos.
«Mayoría de niños y adolescentes renuncia a sus estudios antes de ingresar a delincuencia organizada. También son expulsados (de las escuelas) por consumo de drogas. Entidades que colindan con Estados Unidos presentan mayores niveles de violencia y diversidad de actividades delictivas».
El estudio, que será presentado hoy por Reinserta, se realizó con 89 adolescentes de Oaxaca, Guerrero, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Quintana Roo y Estado de México.
La asociación encontró que el reclutamiento se presenta de dos maneras: por invitación de amigos o conocidos, y por iniciativa propia, después de un proceso en el que los menores se vinculan de manera afectiva con figuras de autoridad, quienes son parte de la delincuencia organizada.
«Los mismos niños y adolescentes fungen como reclutadores de nuevos niños y adolescentes. No existe distribución de actividades en razón de género, edad, ni tipo de delito», afirmó Reinserta en los hallazgos del estudio.
La asociación concluyó que hay una incapacidad del sistema de justicia en todo el País, para identificar casos de niños y adolescentes que se encuentran en riesgo de ser reclutados por el narcotráfico o que ya están involucrados con estos grupos.
Reinserta realizó recomendaciones de políticas públicas para reducir este problema porque, aunque todos los menores entrevistados aseguraron que se unieron a los grupos criminales por voluntad, la asociación encontró factores que los orillaron a tomar esa decisión.
Entre las sugerencias está el agregar al Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescente (Sipinna) un rubro de menores reclutados por la delincuencia organizada, así como programas de salud mental y contra las adicciones.
También se sugiere una capacitación para que personal de salud y educativo identifique experiencias traumáticas, asignación de presupuesto, y evaluación de resultados de políticas enfocadas a niños y adolescentes, que se hayan implementado por más de tres años.

ASÍ LO DIJO
«A los 10 años empecé a trabajar para el cártel, recibía siete mil pesos quincenales y con eso me salí de mi casa. A los 11 años cometí mi primer asesinato. Tuve que hacerle de todo, junto con dos sicarios más, lo torturamos» Iván, adolescente de Tamaulipas.