La actividad de madrugada fue cargada en lo que respecta a mexicanos y, faltando diez minutos para las seis de la mañana, fue turno para la última representante del levantamiento de pesas mexicano: Aremi Fuentes, que participó en la categoría de los 78 kg femenil, que terminó siendo una de las competencias más cerradas en esta disciplina y que se definió de manera muy peleada con cuatro atletas peleando por las medallas.
La competencia arrancó con los levantamientos de arranque. Aremi Fuentes realizó su primer levantamiento con 105 kilos para, en el segundo, aumentar a 108 y realizar ambos con excelente técnica. En el tercero, falló con los 110 kilos, quedándose con los 108, que fue la cuarta mayor cantidad de la competencia, por detrás de la ecuatoriana Neisi Dajomes, que levantó 118, la ucraniana Iryna Dekha, que levantó 113, y la estadounidense Elizabeth Katherine, que tuvo 111.
Para el envión, las cosas se pusieron más tensas con las que peleaban medallas. Tanto Neisi Dajomes como Elizabeth Katherine aseguraron el oro y plata, respectivamente, mostrando una diferencia importante con el resto de las atletas y la ucraniana Dekha falló en sus tres intentos en levantar 131 kilógramos, incluso mostrando mareo en su primer intento. Esto la eliminó de la competencia. Aremi Fuentes consiguió dos levantamientos exitosos, primero de 135 kilos y luego de 137, poniendo su gran total en 245 para colocarse en el tercer lugar de la competencia.
Lo interesante llegó cuando la surcoreana Suhyeon Kim falló en su primer intento de levantar 138 kilogramos y después fracasó, en dos ocasiones, al levantar 140, que le habrían dado el bronce, desplazando a la mexicana. Lo impresionante fue que, en sus dos primeros intentos, logró levantar la barra, pero cometió faltas que invalidaron su levantamiento. En el tercero y último, que definía todo, tuvo que tirarse al suelo para no pegarse con la barra en un momento emotivo para México, que aseguraba su tercera medalla de Tokio 2020 con Aremi Fuentes consiguiendo el bronce en una gran competencia por parte de la azteca que, al final, mostró su orgullo con unas sencillas palabras: “gané una medalla para mi país”.