Verónica Gascón y Selene Velasco
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- La llegada masiva de productos asiáticos -chinos y coreanos- y el crecimiento de macroplazas para venderlos y distribuirlos provoca pérdidas a comerciantes establecidos por 65 mil millones de pesos.
Además, la falta de tributación al SAT genera pérdidas por 38 mil millones de pesos más, solo en la industria del vestido, alerta la Canaco.
El Centro Histórico es «un bodegón» de productos chinos, asegura Jesús Rodríguez, presidente de la Canaco Ciudad de México.
«Hay lugares particulares, al menos 17 edificios que antes tenían una vocación diferente como puede ser la Calle de las Novias, o las mueblerías, que están siendo textualmente desplazados por comercio chino informal», explica Rodríguez.
Los nuevos propietarios pagan rentas muy superiores a las de los comerciantes tradicionales.
Conforme a denuncias de vecinos, recabadas por Grupo REFORMA, en menos de un año y medio, al menos 13 calles en la Colonia Centro de la CDMX, pasaron de ser corredores de viviendas y comercios tradicionales y familiares, incluso algunos recién rehabilitados con cargo al erario público, a bodegas de productos chinos, que desplazaron a cientos de personas.
Tan sólo en calles aledañas a Palacio Nacional como Argentina, Tacuba, Cuba, Izazaga, Brasil, Chile, Honduras, Uruguay, Paraguay, Isabel la Católica, Ecuador, Palma y Donceles, donde se ofrecieron durante décadas vestidos de novia, zapatos artesanales, libros, textiles, recuerdos y muebles hechos a mano, telas, artículos de mercería y manualidades o productos religiosos, ahora hay bodegas.
Las cortinas permanecen la mayor parte del tiempo cerradas y, en lugar de turistas y compradores, abundan de día y de noche cargadores y tráileres, con cientos de cajas y bultos.
Para el líder de la Canaco una puerta de estos productos chinos es la figura de los llamados «minimis», mediante la cual se introducen todo tipo de mercancías sin IVA, a través de plataformas como Alibaba y Temu.
Por medio de esta figura, se permite la entrada de productos con valor menor a 50 dólares sin IVA, pero se está excediendo en el volumen que llega a introducirse.
«Ha sido un descontrol para todos y en lugar de llegar un producto, llegan contenedores enteros utilizando esta mecánica, esta herramienta donde tiene sus salvedades y sus excepciones fiscales, y lo solicita mucha gente en el País y llega a generar esta circunstancia muy complicada», comenta.
José Santiago, comerciante en la «Calle de las Novias», advierte que el deterioro del Centro Histórico es evidente.
«La mayoría eran edificios de vecinos y habían arreglado, remodelado las calles. Lo que está ocasionando la carga, descarga con diablos con cargas, de tres y cuatro metros, que van en grupos de tres, de cuatro, hasta que los jalan en motonetas, es una pauperización del patrimonio histórico, ¿dónde está el plan urbano, por qué permitieron las bodegas?», reclama José Santiago, quien tiene un negocio de venta de vestidos.
Sólo entre 2023 y lo que va de 2024, comparte el comerciante, los locatarios contabilizaron que al menos un centenar de inmuebles, entre locales de diversos tamaños y edificios de varios pisos, fueron cerrados en esas calles para que los espacios ahora sean bodegas de productos chinos.