El obispo José María de la Torre Martín expuso que el catolicismo y la masonería, son dos filiaciones irreconciliables. Expresó que los católicos que estén en una logia masónica, “se encuentran en estado de pecado grave y no pueden comulgar” y que la fe católica y la masónica, sin inconciliables, porque su esencia es opuesta.
Continuó diciendo que la masonería “no tiene lugar para el Dios de la revelación” y que en ella Dios aparece como un concepto y no como persona. Dios es el “Gran Arquitecto” que fundó la masonería. “El hombre se convierte en su propio dios”.
Incluso, es causal de anulación matrimonial si en una pareja, uno de los dos ocultó ser masón, aclaró el obispo José María de la Torre Martín, al referir también que si no aprecian los sacramentos, es absurdo que los masones quieran ser padrinos de bautizo, de primera comunión, de boda u otros sacramentos.
Recordó que actualmente, la legislación se rige por el Código de Derecho Canónico promulgado por el Papa Juan Pablo II el 25 de enero de 1983, que en su canon 1374, señala que quien se inscribe en una asociación que maquina contra la Iglesia debe ser castigado con una pena justa.
Previendo posibles confusiones, en ese año, 1983, fue publicada una declaración firmada por el entonces cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. En ella se señala que el criterio de la Iglesia no ha variado en absoluto con respecto a las anteriores declaraciones, y la nominación expresa de la masonería se había omitido por incluirla junto a otras asociaciones.
Se indica, además, que los principios de la masonería siguen siendo incompatibles con la doctrina de la Iglesia, y que los fieles que pertenezcan a asociaciones masónicas no pueden acceder a la Sagrada Comunión.
Entre las razones, destaca que el relativismo y el subjetivismo son convicciones fundamentales en las actitudes masónicas; el concepto masónico de verdad niega rotundamente la posibilidad de un conocimiento objetivo de la misma.
Para los masones el gran arquitecto del Universo es deísta, un Dios que no sería un ser personal, sino más bien neutral, un “algo”; el concepto masónico de Dios no admite la posibilidad de una verdadera revelación o automanifestación de Dios.
“La espiritualidad masónica pide de sus adeptos una total y exclusiva pertenencia, dedicación y entrega, que ya no deja lugar para las exigencias espirituales de la Iglesia”.
La aclaración surgió de una conferencia que se dio del tema, en la que se habló de la supuesta compatibilidad de los cristianos con los masones, sobre lo cual consideró que hay error de interpretación, de traducción al texto en latín o de redacción.
Finalmente, reiteró que un católico no puede estar adherido a una agrupación masónica, ello es condenable.