Itzel Vargas Rodríguez

En estos tiempos electorales, ha ido llamando especial atención una campaña electoral por sobre muchas. Esta es, la del candidato independiente a gobernador por Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”, quien en tan sólo unas semanas, ha logrado la simpatía de muchísima gente, basta tan sólo observar su alcance en redes sociales para deducir que su estrategia hasta el momento, ha sido bastante efectiva, contrarrestando el discurso repetitivo, aburrido y demagógico que están utilizando la mayoría de los candidatos en los diversos puestos públicos, a nivel nacional y que sólo han logrado llamar la atención, a base de escándalos o propuestas que rayan incluso en la locura, para ganarse el voto.

La esencia de este personaje quizá radique en que, como el candidato independiente no tiene tantos recursos asignados en comparación con un partido político, éste primero se puede valer de medios alternativos y su creatividad. En este caso, el éxito se ha desbordado por las redes sociales, en una campaña en que seguramente se están invirtiendo pocos recursos económicos, en comparación con sus homólogos contrincantes. Y tal como si fuera la peor pesadilla de los partidos, este candidato está logrando atraer la atención con su lenguaje sencillo y directo, con propuestas y con una historia de vida, bastante acercada a la identidad popular: un hombre de orígenes muy humildes, que con mucho esfuerzo estudió y se involucró en el sector público, caracterizándose por un carácter fuerte, peculiar, por eso le llaman “El Bronco”.

Y después de que repuntara, no fue raro advertir que hace unos días se le haya atacado en Televisa por tener propiedades rurales al mismo tiempo que se le haya hecho bulla en un video en donde supuestamente le habla mal a una señora. Lo que parece ser un golpe de una campaña negra que posiblemente provenga de los partidos políticos que buscan restarle fuerza, ha tenido una interesante reacción adversa, porque ni tarde ni temprano el candidato ha contestado como se ha mostrado: fresco, directo. Este golpe, quizá lo afiance más… ya iremos viendo.

Y mientras allá en Nuevo León se consolida una idílica campaña de un ciudadano en contra de los monopolios del poder partidista, poniéndolos a temblar por vez primera, en otros lugares hemos visto ejemplares errores de campaña.

Por ejemplo, en Guanajuato, en donde hasta hace relativamente una semana, una joven de 14 años llamada Alondra, había sido interceptada por la Interpol, llevándosela sin aviso hasta los Estados Unidos a una familia que la reclamaba como suya. Luego de una rarísima forma de proceder y descubriendo que la niña no era hija de nadie allá en el país vecino, los políticos en Guanajuato aprovecharon la ocasión del regreso para tomarse la foto con la joven en el aeropuerto y llevándola a mítines electorales tan sólo unas horas después de haber llegado. Esto no sólo incurrió la crítica pública, sino que se mostró la falta de sensibilidad política ante un tema tan delicado: la privación de libertad y derechos de aquella joven.

Y luego, como cerecita del pastel, acá en Aguascalientes nos tocó ser testigos de un candidato a diputado federal, quien tomaba como peor defecto el hecho de “ser mexicano”. Quien sabe, a lo mejor no nos hemos dado cuenta y él se cree europeo. Errar es de humanos, pero cuando se está en el ojo público hay que recordar que cualquier cosa puede ser usado en contra.

La no tan agradable sorpresa de ayer: Justo cuando estaba en Twitter, me llevé una desagradable experiencia. Se puso en tendencia el hashtag #AhoraQueElDFEsProvincia cuyo sentido del humor y comentarios (lógicamente emitidos por los habitantes del Distrito Federal con respecto a la reforma política en donde ahora habrá alcaldías) rayaron, literalmente, en lo ofensivo. Me parece que las redes sociales son un excelente medio de expresión y como el perfecto medio para ejercer esta libertad, respeto la iniciativa. Pero, me parece que una ola de comentarios como los que se dieron, rebajando a los más de 90 millones de personas que habitamos la “provincia” del país fue ya en tono denigrante. De indios, ignorantes y rancheros no nos bajaron. Y me parece que es un tema delicado, porque siembra sentimientos de odio o repulsión, dejando a relucir también, otro tipo de discriminación en México: ser provinciano.

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