RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

Faltan menos de tres semanas para la jornada electoral y el hartazgo entre la población, por tanta propaganda electoral, promesas y poses de todo tipo de los que añoran por agarrar una posición de elección popular, cada día se hace más evidente. El problema es que los candidatos de todos los partidos políticos, sin excepción, están prometiendo el oro y el moro. ¡Lo que sea! Con tal de que la gente vaya a sufragar en su favor el próximo 6 de junio.

Quienes hemos vivido ya un sinnúmero de elecciones a lo largo de nuestra vida, no vemos nada nuevo. Las promesas y acciones son las mismas que las de hace cuarenta o más años. Los candidatos en primera instancia acuden – ¡todos! – a los tianguis y mercados. Piensan que ahí está la clave para una buena obtención de conciencias. Eso, lo repito ha sido desde siempre. Y ahí tiene usted a los candidatos recorriendo tianguis y mercados de todas las colonias de la ciudad. Y curiosamente los comerciantes de esos centros de acopio son los que menos acuden a las urnas el día de la jornada electoral pues, obviamente, el domingo es el día que más actividad comercial tienen, es el día en que más ventas realizan y por lo mismo no van a abandonar sus puestos para ir a votar.

Otro grupo al que todos los candidatos acuden es con los taxistas. Anteriormente el control que el Partido Revolucionario Institucional tenía sobre las agrupaciones de taxistas era tremendo. No había un solo taxista que pusiera una calcomanía de otro partido que no fuera el PRI en su vehículo. Hoy ya no es igual. A raíz de la llegada de Felipe González a la gubernatura se comenzó a dar un cambio en el control de las organizaciones taxistas. Y era de esperarse, pues el gobierno que ahora daba las concesiones era el blanquiazul y por ende los liderazgos comenzaban a cambiar de bando. El interés, como es bien sabido, tiene pies.

Otra estrategia de los candidatos es el llamado toca-toca, que es simple y sencillamente andar de casa en casa tocando para saludar al electorado y para dejar algún tríptico o volante, que al final de cuenta no es más que basura, pues por donde pasan tocando queda un reguero de publicidad, lo que se traduce simple y sencillamente en dinero tirado a la calle. Un porcentaje mínimo de ciudadanos lee lo que dice la publicidad de los candidatos.

En los cruceros las asoleadas para los integrantes de los equipos de los candidatos es en verdad una inmolación de cara al sol en aras del triunfo de quien los ocupa. Los muchachos gritan y saltan al compás de la música del partido que promueven, agitando las banderas con los colores que promocionan. Y ahí los tienen usted casi suplicando para que los automovilistas les permitan pegar una calcomanía del Partido que tratan de impulsar al triunfo, pocos, muy pocos acceden a que les peguen la publicidad partidista.

A lo anterior se agrega en no muchos Partidos, el regalo de playeras y cachuchas. Y curiosamente la recepción de tales obsequios ya no es como antaño. Hoy la gente se las piensa para casarse con un partido y para lucir sus colores. Siento que la gente trata de liberarse de un compromiso hacia un partido que ya ha dado muestras de actuar bajo pura conveniencia pues sólo aparecen tratando de ganar adeptos cuando faltan unas cuantas semanas para las elecciones. Después de las votaciones de todo se olvidan. De los electores, de las promesas de campaña. “¡Y si te ví, no te conozco!”

En estas campañas hemos visto cómo los partidos toman muy poco en cuenta la opinión de los electores. La falta de respeto ha sido enorme. Y ahí tenemos un ejemplo con los tres diputados panistas cuyas candidaturas fueron revocadas por los Magistrados de la Sala de Monterrey del Tribunal del Poder Judicial de la Federación. El motivo fue porque estos individuos, que actualmente son diputados, y que han de ser unas chuchas cuereras para legislar y para la política o que en su defecto los panistas no tienen otros cuadros políticos con los merecimientos para ocupar una curul y por eso reciclan a los que ya están pegados a la ubre legislativa. El problema, que al final de cuentas no será problema, de los tres candidatos a diputados, es que se querían reelegir como diputados, pero de un distrito diferente al que actualmente tienen. Y la esencia de la ley es que se pueden reelegir, pero en el distrito al que actualmente representan; todo ello para que, si el electorado considera que sí han cumplido con honor su actual encomienda, pues se les vuelva a dar la confianza por otros tres años. Pero en este caso curiosamente trataban de reelegirse en el Congreso, pero por otro distrito. ¿Por qué sería? ¿Habría duda de que a quienes hasta ahora representaban no los volverían a elegir? Con la decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial lo único que hará la cúpula blanquiazul es ponerlos como candidatos de sus distritos actuales. Lo bueno es que la gente aguanta vara.

De las promesas de campaña de los candidatos a alcaldes de Aguascalientes, no dejan de ser lo mismo. No hay nada nuevo en realidad que despierte interés. Por ejemplo, Norma Guel sigue machacando sobre lo mismo: El tema del agua. Y propone una revisión exhaustiva del trabajo de Veolia en lo referente al servicio de agua potable. Nada nuevo, su imaginación no da para más y versa sobre lo mismo.

A Gabriel Arellano lo vimos encabezar una jornada con algunos ciudadanos limpiando el Río San Pedro. Una excelente idea que sin embargo quedará tan sólo en el arranque. Recordamos cuando Luis Armando Reynoso anunció cuando fue gobernador que el Río San Pedro sería algo parecido al Río de San Antonio, Texas, con comercios y restaurantes a su ribera. Se veía difícil e imposible, pero no en ese tiempo de Reynoso todo se podía esperar; al final el río quedó peor de como estaba: Sin nada de mantenimiento en lo más esencial.

A Luis Armando Reynoso los demás candidatos no le han dejado mucho novedoso qué ofrecer y por ello se aventó una buena puntada al proponer parques caninos. Así mismo dijo que implementaría unidades móviles especializadas para esterilizar y vacunar canes. ¡Muy interesante! ¡Eso casi hace que me decida a votar por él!

Como usted puede observar los candidatos que están peleando por la presidencia municipal de Aguascalientes han mostrado hasta ahora muy poca altura de miras. Siguen considerando a Aguascalientes una ciudad de mínimos problemas y de los cuales el principal se circunscribe al costo y escasez del agua potable. Nadie ha hablado por ejemplo de la inseguridad pública. En fin, ya habrá tiempo para comentar las verdaderas necesidades ciudadanas.