Aplaude el Colegio de Médicos Cirujanos de Aguascalientes la medida anunciada por el gobernador Martín Orozco Sandoval de cancelar el Festival de Calaveras en su edición 2020; su presidente, Roberto Velasco Hirschberg, consideró que fue un acierto que podrá ayudar a disminuir la cadena de contagios entre la población por COVID-19.

El representante del gremio de los médicos en el estado calificó esta medida como acertada y responsable que indiscutiblemente pega en lo económico, ya que hay muchos sectores que se benefician de este evento, a quienes pidió disculpas. Sin embargo, dijo que esto desde el punto de vista médico redundará en reducir el número de casos que se pudieran seguir presentando para evitar colapsar los hospitales de la entidad, ante las limitaciones de espacio, de camas, así como de personal médico. “Hay que ser muy cautos. Yo puedo tener 100 camas, pero no tienen colchón, entonces acuesto a la gente en las tablas. Es una comparación, pero una cama de hospital requiere de enfermeras capaces, de oxígeno que está escaseando, en fin”.

Afirmó que indiscutiblemente el problema de la pandemia sigue candente y continúa haciendo efervescencia a nivel local, nacional e internacional, aunado a la problemática fuerte que hay en la actualidad con la suspensión en las compras de medicamentos provocada por el Gobierno Federal bajo el pretexto de que estaban plagadas de corrupción. “Hay carencia, con todas sus letras, de muchos medicamentos no nada más para el COVID, para todo y es metida de pata y es un crimen del Gobierno Federal porque está muriendo mucha gente. Estamos regresando 50 años de avance, a darle a la gente lo que haya. Al rato vamos a estarles dando yerbas de tal o cual té”.

Resaltó que como todo está centralizado por el Gobierno Federal bajo la excusa del combate a la corrupción, por tal situación han aumentado las muertes de muchos enfermos en Aguascalientes y el país. “El Ejecutivo Federal es el responsable de todas las muertes que están ocurriendo por falta de tal o cual medicamento. Los gobernadores y los secretarios de salud estatales reciben el golpe y los últimos en sacar la cara son los médicos que enfrentan a las familias, mismas que nos agreden, nos insultan y nos gritan”.